Marzo 17, 2008
Cristo ensangrentado, golpeado, vejado y denigrado por el hombre, a pesar de sus dolores, guardaba su amor inmenso hacia toda esta humanidad que, haciendo caso omiso de su sacrificio, sigue el camino del desenfreno, del pecado y la lujuria y todas aquellas cosas que son indignas de los hijos de Dios. Debemos amar y agradecer a aquel que, prendido en un madero, dio hasta su última gota de sangre para salvar a esta humanidad indolente.
Por esto, los hijos de Dios que amamos a este ser, recordando su acto redentor, estamos reunidos para amarle, adorarle y agradecer su sacrificio que hiciera por nosotros. Aunemos nuestras almas para rendir honor a nuestro Salvador y presentémosle un espíritu agradecido lleno de amor para demostrar nuestra gratitud por su sacrificio.
En estos días en que el tiempo es corto, debemos sentir el deseo de buscar la dulzura, la buena compañía de ese ser inolvidable, maravilloso que está prendido a nuestros corazones para darnos la fuerza para seguir adelante entre tanta miseria y maldad. Hoy, dejando atrás las cosas horrendas del mundo, ofrezcamos nuestro corazón a Él, recogiendo nuestra alma dentro de nuestro ser, y allí, en nuestra profunda intimidad, elevemos un altar para el agrado de Dios.
Pidamos su asistencia, cantemos alabanzas y regocijémonos con su resurrección. Disfrutemos de la unidad espiritual y sigamos el consejo de Cristo “Amaos los unos a los otros como a vosotros mismos”.
A y A
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Mensajes, Mensajes 2008 | Etiquetado: Cristo, Crucificado, Dios, Humanidad, Jesús, Sacrificio, Sangre, Semana Santa |
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Escrito por luzdelalma
Marzo 17, 2008
Muchos tenemos el gran privilegio de ser cristianos cumpliendo con el propósito de Dios de seguir a su Hijo Jesús; debemos por lo tanto, estando en tan excelso cuidado, dignificar este llamamiento recibido por gracia.
Todos deberíamos ser ejemplos de luz para aquellos ciegos que buscan una mano en la oscuridad de sus vidas. Sabemos que debemos hacer grandes sacrificios para poder vencer al enemigo invisible que nos asecha a cada instante haciéndonos tropezar en las vicisitudes de la vida cotidiana, haciéndonos dudar y haciéndonos errar. Mas, así como cada día un cristiano cae y se levanta, otro está en pie esforzándose por captar aquellas almas que quieran comer del pan de la sabiduría y nutrir con él su espíritu para ir en ayuda de aquellos que los necesitan. La palabra de Dios no calla.
Tened paciencia y perseverancia en el trabajo interno donde la lucha es ardua y cruel y donde constantemente salimos heridos con la agresión de nuestros defectos. Todos sabemos que la más dura batalla se da dentro de nosotros mismos y que al salir victoriosos nos hace ganar un lugar privilegiado que, aunque a costa de sacrificios, vale la pena realizar; no decaigamos, amemos con más fuerza al prójimo, abramos el entendimiento a la comprensión de todos los seres, y que nuestra conducta sea el espejo de nuestra alma.
Debemos ser unidos como hermanos y confiar unos en otros para que nuestro Padre vea con complacencia que hemos aprendido sus enseñanzas. Descubramos dentro de nosotros la sabiduría infinita y lograremos la felicidad, la tranquilidad y los beneficios que nuestro amado nos otorga día a día sin pedir nada a cambio. Aprendamos, hermanos a amar la naturaleza, a cuidad a todos los seres animales, vegetales y humanos, sin dañar jamás ni con el pensamiento a ninguno de ellos.
Pidamos la bendición a nuestro Padre para que seamos merecedores de estar algún día a su lado.
En la paz reverencial
A y A
12-3-1995
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Mensajes, Mensajes 1995 | Etiquetado: Alma, Bendición, Cristiano, Cristianos, Dios, Jesús, Luz, Paciencia, Padre, Padre Celestial, Privilegio |
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Escrito por luzdelalma
Marzo 17, 2008
En las embravecidas aguas de la vida nos golpeamos con fiereza en nuestras rebeldías y nuestros pecados, mas, ¡qué hermosa oportunidad de salvación nos entrega la palabra llena de amor de nuestro querido maestro Jesús! Caminemos pues por la senda del amor para poder llegar a la presencia del Padre donde nos espera la felicidad eterna.
En nuestras mentes humanas no logramos ver el amor y la conmiseración de Él hacia nosotros ni podemos vislumbrar lo que Él nos tiene preparado si llegamos a la meta señalada, si ponemos nuestra meta en la oración, no dejando entrar al enemigo. Jesús estará allí invitándonos, haciéndonos sentir su gran amor y misericordia y enseñándonos a librar batallas espirituales en las cuales debemos ser vencedores para purificarnos y preservarnos como dignos hijos de Él.
Como la mariposa debemos salir de nuestro capullo dejando atrás los egos y defectos que nos envolvían y detenían en nuestro avance espiritual. Despleguemos nuestras alas, prodiguemos nuestro colorido espíritu al Padre, alcemos el vuelo de la libertad, busquemos las flores de la espiritualidad y libemos con agrado su dulce néctar. Así estaremos seguros para siempre.
Debemos seguir perfeccionándonos cada vez más, pues son muchos los escalones que nos faltan. Subamos, siempre subamos. No desmayemos ante la adversidad ni los ataques del enemigo. No nos contaminemos, no volvamos al capullo. Los ángeles estarán siempre prontos ayudándonos en las dificultades. Ellos esperan mucho de nosotros. Están ansiosos de que despertemos de nuestra dormidera intelectual para que podamos escucharlos y verlos para compartir las alabanzas al creador y gozarse con nosotros, con nuestro progreso espiritual. Hagamos un templo en nuestro ser, ofrendemos a Dios todo aquello que nazca del corazón, ya sea una sonrisa, una palabra de aliento una mano amiga dada en un momento oportuno. Encendamos nuestro fuego como incienso ardiente y amoroso que llena nuestros corazones. Honrémosle con nuestra oración, agradeciéndole con nuestra pulcra presencia. Invitémosle a compartir nuestra cena espiritual cuando oremos con fervor. Tengámosle siempre presente en todo acto, para que ninguna entidad malévola pueda poseernos.
En los caminos de Jerusalén en donde Jesús predicaba sus palabras como semillas echadas al viento, la multitud escuchaba extasiada la clara y sabia voz del maestro. ¿En cuantas almas cayó la semilla? ¿En cuántos corazones se plasmó la idea de amar a Dios? ¿En cuántos seres hubo confianza en lo predicado? Es aquí donde debemos analizar el fruto sembrado por el Señor. Cuando en los palacios se hartaban de todo, la gente humilde apenas si tenía para el sustento diario. En aquellos tiempos la vida era esforzada y difícil, se debía trabajar duramente para conseguir lo más primario para subsistir. En esas almas rudas, de poco discernimiento, cayó la semilla. Si miramos a la humanidad de hoy día ¿qué comparación podemos hacer con el pasado? El hombre sacia su apetito físico y se hambrea espiritualmente. Es pues, ahí donde el enemigo entra sin problemas llenando los espacios de la indiferencia a lo espiritual provocando vergüenza y escarnio para aquel que practica el amor a Dios.
Muchos justos serán perseguidos por amar a Dios, pero muchos serán ensalzados por adorar a Satanás. Estos, con malas artes, invaden al mundo y hacen sollozar a las madres doloridas al ver la perdición de sus hijos en la droga, el alcoholismo y el homosexualismo. Aquí, con clara conciencia, vemos los estragos hechos por la oscuridad. La conciencia está tapiada, no hay nada de valor para aprender. La corrupción ha llegado a todas partes y ya es hora de la limpieza final. Celebremos pues la venida de nuestro Padre que nos invita a seguirle; démosle la bienvenida en este día donde cada uno de nosotros abre su templo corazón para dejar entrar en él la única luz verdadera que es nuestro Padre Celestial y su Divino Hijo Jesús.
En la paz reverencial.
A y A
6-6-1996
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Mensajes, Mensajes 1996 | Etiquetado: Amor, Dios, Jerusalem, Jesús, Maestro, Padre, Padre Celestial, Pecados, Perfección, Predicado, Predicar, Templo |
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Escrito por luzdelalma
Marzo 17, 2008
Que gran gozo nos da constatar que día a día el mundo cristiano cumple con el mandato divino de nuestro maestro Jesús al rescatar las almas que vagan extraviadas, que gran gozo hay en tantos corazones que presienten la aprobación de las alturas por haber cumplido y estar cumpliendo satisfactoriamente con lo mandado por Dios. Todos reunidos formamos una gran luz de armonía en la cual estamos unidos por la fe, el amor y por los deseos inmensos de servir a nuestro Padre a como dé lugar.
Estamos aquí para servir al Padre y para adorar al Hijo quien con su ejemplo, nos abre las puertas maravillosas de esa entrada tan hermosa que es el santo plano donde el habita. Quisiera poder expresar el gozo inmenso que siente el alma al formar parte de esos millones de seres de buena voluntad que siguen a Dios. Es testimonio frecuente la tremenda ayuda, el tremendo amor y la inmensa esperanza que se recibe cuando servimos a Dios. Este servicio a Dios incluye la práctica de la humildad, el anhelo de alcanzar la sabiduría, y hacer práctico el amor al prójimo. Debemos ser sabios. Debemos ser prudentes, debemos ser hacendosos y pudorosos. Y en la parte material, ser cautos, no botar bienes en superfluidades las cuales sólo nos traen el aumento de la vanidad y el orgullo en aquellas cosas que no sirven a veces para nada y que las adquirimos por capricho de almacenar bienes que no podremos utilizar ni disfrutar, pues son cosas a veces que quedan olvidadas en un rincón donde ocupan un espacio material solamente y que no pasan más allá de ser cosas.
Debemos ser prudentes en utilizar las cosas indispensables como el agua, la luz, el gas y todo aquello que nos da bienestar o que nos sirven diariamente a nuestro vivir mejor. Recordemos que si despilfarramos lo que tanto necesitaremos mas adelante no lo tendremos después. Debemos ser prudentes con el uso del agua, pensemos y hagamos conciencia de los litros y litros de agua que escapan y se pierden por el mal manejo de las llaves, de los interruptores, también de la luz y gas, que dejamos encendidos horas y horas innecesariamente. Luego podemos escasear de estas cosas y arrepentirnos, por nuestro descuido y desgano al no poner en práctica la prudencia en la utilización de las cosas que nos benefician.También debemos preocuparnos de nuestra apariencia, debemos estar siempre pulcros, ordenados, muy bien olientes, como también muy bien dispuestos a tener una sonrisa a flor de labios y muy buena disposición para escuchar a aquellos afligidos que se nos acerquen.
Debemos presentarnos como antes lo hacia Jesús ante sus discípulos, el vestía de lino blanco, y pulcra limpieza. Esta limpieza que presentamos a los ojos de Dios representa la limpieza espiritual que debemos todos tener para poder ser utilizados y asistidos por la maestría y quienes nos guían. Debemos tomar una postura solemne en nuestras ceremonias, debemos estar atentos y diligentes con las acciones y las enseñanzas, siempre presentando el interés necesario que demostrará a nuestro guía que no ha errado de grupo, pues su enseñanza es bien adquirida por las personas que asisten a esos centros de enseñanza espiritual. Debemos estar vigilantes pues el tiempo esta cercano; no debemos temer. Debemos estar alegres y seguros, debemos formar parte del mundo cristiano con amor pensando el tremendo privilegio en formar parte de el. Comencemos a tomar conciencia y pidamos a Dios iluminación, intuición, discernimiento y las visiones necesarias para que sean guía en estos días del último tiempo. Con gran amor, insto a orar, orar y orar, para que cuando estemos solos sintamos la presencia de sus ángeles y maestros y no tengamos amarguras ni dolor en sus vidas. Con amoroso afecto les dejo estas palabras en el nombre de nuestro amado Jesús.
En la paz reverencial.
A y A
20-5-1996
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Mensajes, Mensajes 1996 | Etiquetado: hijo, Jesús, Misericordia de Dios, servicio a Dios, Servir a Dios, Servir al Padre |
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Escrito por luzdelalma
Marzo 17, 2008
Embriagado en torbellinos de deseos
mientras cegado a tientas a prisa caía
de rosadas ilusiones a vanas quimeras
en desesperado intento me buscabas
Como mar embravecido mis furias internas
tus desesperados lamentos rechazaba,
crispadas mis manos me alejaba.
sin jamás escuchar tu triste ruego.
Alma me llamo, soy toda tuya,
mas me ignoras de ansias
embriagado en ardientes extravíos de deseos,
tu alma soy, mas no me conoces.
tu alma soy mas no me llamas
tu alma soy mas no me buscas
prisionero cual estás de tantas ilusiones.
Ramatis Zand
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Poemas |
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Escrito por luzdelalma
Marzo 17, 2008
No resistamos la potestad de Dios ni su orden porque todo aquel que se resiste perecerá (Romanos 13:1). No devolváis desgracia por gracia, deshonra por honra, ingratitud por gratitud, deslealtad por lealtad, chismes por confidencias, confianza por traición. No mordáis la mano de quien os da graciosamente.
Reconoceos en deudas con el prójimo por vuestras faltas. Pagad a todos lo que debéis, a unos tributo, a otros impuestos, a otros honra, a otros respeto. No debáis a nadie nada, sino el amaros los unos a los otros, porque el que ama al prójimo ha cumplido con la ley.
El que adultera, el que roba, el insidioso, el chismoso, el que dice falso testimonio, el que dice verdades a medias o palabras engañosas, el que codicia, el que oficia en nombre de Satanás, aún sin saberlo, no ama al prójimo como a él mismo, sino que a sí mismo. El amor no hace mal al prójimo, por lo que el cumplimiento de la ley es el amor.
Y todo bien hacedlo sabiendo que ya es hora de levantaros del sueño porque ahora es cuando más cerca de nosotros está la salvación. El tiempo está avanzado, la noche ha pasado y ha llegado el día en que echemos las obras de las tinieblas, vistámonos con las armas de la luz.
Andemos como de día, honestamente, no con glotonerías, lujurias ni envidias ni contiendas, sino vestíos de Jesucristo y no proveáis los deseos de la carne los cuales no son solo la perversión de las necesidades corporales del comer, del vestir, del procrear etc. sino todo deseo y acción que hace denso el espíritu del hombre y lo apega a la materia, toda palabra, todo pensamiento por cuya causa dañamos al prójimo inocente de nuestros defectos, quedándole en deuda por ese daño y como malvados a los ojos de Dios.
Pidamos perdón en nuestro corazón por todas las ofensas provocadas por nuestra necedad y ceguera, reparemos el daño causado y amemos a nuestro prójimo.
Ramatis Zand
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Escrito por luzdelalma
Marzo 17, 2008
Todos los cristianos tenemos la gran obligación de enseñar lo aprendido de la Palabra de Dios, de acuerdo cada cual, con la denominación que representa y con el ejemplo. Aquellos que han sido enseñados deben enseñar, no convertirse en diques que no dejen pasar la palabra de Dios hacia los hermanos carentes de ella. El conocimiento para salvación debe fluir, solo así se cumplirá el Plan de Salvación de la Humanidad. Nadie tiene derecho a detener el conocimiento en si mismo, sólo se transformará en una piedra de tropiezo para los demás debido a su egoísmo.
Toda la humanidad tiene derecho a recibir la Palabra de Dios, de manera que es necesario enseñarla. Debemos preparar el camino para cuando venga Cristo a la manera de cómo Juan Bautista preparó el camino al Señor.
Ahora cientos de Juanes Bautistas de todas las denominaciones predican en el desierto desde donde logran rescatar algunas almas. No hay nada mas importante que enseñar la verdad de Cristo.
Ramatis Zand
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Temas Generales | Etiquetado: Alma, conocimiento, conocimiento que fluye, Cristianos, Cristo, Dios, el conocimiento, enseñar, enseñar la palabra, fluya, juan bautista, obligación, Palabra de Dios, rescatar, rescate, salavr, verdad de Cristo |
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Escrito por luzdelalma
Marzo 17, 2008
La ley humana alcanza a ciertas faltas y las castiga; el condenado sufre las consecuencias de lo que ha hecho. Pero la ley humana aunque, abarca todo delito, por leve que sea, no puede aplicarse, en la práctica, a todas las faltas; castiga más especialmente aquellas que causan notorio daño y perjuicio a la sociedad o a las personas y no las que por su levedad no causan sino levísimo malestar o incomodidad, no meritables de acudir a la justicia. Nadie iría a los tribunales por que alguien le robó unos cigarrillos en la oficina. Aparte es el hecho de que muchos transgresores que burlan la ley quedan impunes.
Pero Dios no deja impune ningún desvío de su norma, pues quiere que todos progresemos, de tal forma que no existe ninguna falta, por ligera que sea, que no tenga su consecuencia inevitable, y mas o menos desagradable para el culpable. Tanto en las cosas pequeñas como en las grandes el hombre siempre es y será castigado. Nadie queda o quedará impune. Los sufrimientos, que son consecuencia del pecado, de la falta a la ley divina, le muestran a la persona con conciencia que ha obrado mal, le hacen sentir la diferencia entre el bien y el mal y la necesidad de mejoramiento espiritual para lo cual le vale y puede servirse, de su experiencia pasada para evitar en lo sucesivo motivos de nuevas aflicciones. El arrepentimiento y la contrición son absolutamente imprescindibles para purgar la falta. El dolor moral por haber ofendido a Dios le vale para corregirse ya que no pudo progresar por el placer de la obra de Dios y por el goce de su Divinidad.
Ramatis Zand
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Escrito por luzdelalma
Marzo 17, 2008
Buddha enseñó que lograremos la budeidad (la iluminación total) a través de nuestra humanidad. Como expone el Sutra Vimalakirtinirdesa: “El reino de Buddha se encuentra entre los seres sintientes. Aparte de los seres sintientes no hay Buddha. Aparte de las multitudes de seres, no hay camino hacia la Verdad”. El Budismo enseña que se puede vivir plenamente en este mundo humano y al mismo tiempo practicar su doctrina. Justamente una de las finalidades del Budismo es permitir al ser humano, con la plenitud de sus capacidades relacionarse exitosa y eficazmente con la naturaleza, los animales, y los demás seres humanos.
Por lo tanto los dos esfuerzos, el practicar la doctrina y el relacionarse no se contraponen, sino que se complementan permitiéndonos cultivar la sabiduría que comprende la verdadera realidad. Jesús nos enseñó que debemos amar al prójimo como cada cual se ama a sí mismo y que este es el modo como demostramos que amamos a Dios. Por lo tanto el servicio inegoísta a los demás es absolutamente necesario para dar cumplimiento a su mandato amoroso de amaos los unos a los otros como hijos todos de Dios Padre.
Ramatis Zand
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Temas Generales | Etiquetado: Buda, Buddha, Camino, Dios, Sutra, verdad |
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Escrito por luzdelalma
Marzo 17, 2008
Es la primera virtud. La fidelidad es el deber moral en el cual están implícitos los sentimientos más puros de un ser a otro, de un ser a una idea y viceversa, en donde impera la rectitud, la transparencia y el verdadero compañerismo tanto en ideas como en sentimientos.
Aquel que rompe esta fidelidad está rompiendo el vínculo con Dios y con la humanidad que lo rodea. Este ser que transgrede los sentimientos más puros de este concepto queda a la deriva, abandonado a toda suerte de fracasos y desdichas. Aunque este sentimiento se aplica a toda acción humana, es más grave cuando el sentimiento que se rompe es mas elevado por ejemplo, a una pareja o a una comunidad religiosa. Suele arrebozarse de hipocresía.
Ramatis Zand
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Virtudes |
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Escrito por luzdelalma