Hadas y soles
En bosques de ensueño
con gráciles cabriolas
danzan alegres las hadas
perladas de rocío;
van brotando plantas de los leños,
van de roja flor a flor azul
bailando en los aires verdes y amarillos.
Cantan la gracia del tallo
recién crecido en su simiente,
del robusto tronco añoso
en los tiempos del bosque sumergido;
pregonan la feliz melodía del arroyo
deslizando su contento
entre raíces engarzadas en su cauce.
Y en coro con las ninfas y las hadas
como en una enredadera
de sonidos cascadinos,
en compases susurrantes,
su canto entrelaza la natura.
Brillos radiantes irrumpen la aurora rosada,
se encienden de luces el bosque:
¡Ha llegado el sol!, ¡ ha llegado el rey !,
trinan las aves volando azules y grises,
cantan los arroyos reflejando sus luces
llevando las nuevas brillando en sus aguas.
Y el sol, con sus cálidas manos
acaricia los árboles y las aguas,
las ninfas, las ondinas y las hadas,
entibia los prados,
despliega las alas radiantes
de las mariposas.
Y todo en su luz canta
abriendo las flores de rojo y de blanco
en dulce alegría llegada del cielo
que al alma de dicha conmueve.
A. y A.