Escudriña cerca de la luna, del sol y de las estrellas; procura que tu mirada interior vaya más allá de tu mirada. No te detengas, deja vagar tu pensamiento en el espacio.
– “No, no veo otro cielo” – dijo el hombre.
Y en el profundo abismo del mar exclama un pez: “Sí, es verdad que sobre nuestro cielo de agua hay otro. Mirad atentos, ¡Mirad!”
Y los peces respondieron:
– ”No, no hay otro cielo”–
Ramatis Zand
