En oscura malla,
como ansioso pez atrapado por engañosa presa,
de negras garras prisionero,
va el hombre incauto
enredado en la vana red de sus pasiones,
Asido a ilusorios pensamientos
confunde estertores por suspiros
y la convulsa agonía de su alma
por suprema dicha de la vida.
¡Rompe tú las cadenas de negros hilos
que al abismo te conducen!,
redes hechizantes de carne y sensaciones,
engañosos brillos de falsos pensamientos
oscuridades que al vano placer invitan.
No es libertad sino condena
no es dicha sino dolor
desdeñar el alma que se agita
en desesperanza y deshonor.
A. y A.
