Esa luz que resplandece

Vemos, al escudriñar las escrituras, como el hombre hacía grandes esfuerzos para poder alcanzar todas aquellas cosas que se le propusieran para su salvación. En aquellos tiempos, cuando Jesús hablaba a las multitudes, los hombres comprometidos, aquellos que creían en Dios firmemente, renunciaban a muchas cosas y a placeres de su vida para seguir las enseñanzas de Cristo que les prometiera la vida eterna al seguir este camino de renunciación a las cosas mundanas y al pecado en general.
Quienes estáis buscando el camino, haced que vuestros pasos sean rectos, haced que vuestros pensamientos sean puros, haced que vuestra lengua no engañe, buscad las cosas de Dios. Atraed a vosotros esa luz divina la cual refulge para cada uno de los que buscan la salvación. Recordemos cuántas veces se nos ha pedido que nos amemos los unos a los otros. Cuántas veces se nos ha pedido que no reprochemos al hermano sin antes juzgarnos a nosotros mismos, pues nuestra viga nos está encegueciendo; seamos capaces de amar, respetar y considerar a nuestro prójimo.
Tomemos el compromiso de seguir las normas divinas de hacer un verdadero cambio en este final de finales donde queda tan poco tiempo para poder trabajar en cada rincón de nuestro espíritu, haciendo resurgir aquellas luces primigenias que nos acompañaran desde el nacimiento, cuando éramos puros y diáfanos como esa gota misericordiosa que Dios puso en la tierra. Acudamos, pues, al llamado de nuestra alma, seamos capaces de amar sin restricciones, sin engaños con toda la delicadeza y toda la consideración que queremos para nosotros mismos. Alejémonos de la maldad para que podamos ver ese horizonte donde la luz del amanecer resplandece como resplandecerá nuestro amado rey Jesús en su segunda venida para rescatar a todo aquel que está comprometido y ha transformado su vida en algo tan sublime y maravilloso como la entrega a Dios de sus tesoros más hermosos que son su vida y sus virtudes, como regalo al final de los tiempos. Amémonos, pues, cuidémonos, protejámonos los unos a los otros para que podamos orar en paz en el momento que viene.

A. y A.

7 noviembre 2010

5 Respuestas a Esa luz que resplandece

  1. Anónimo dice:

    Gracias por sus mensajes, en especial en estos tiempos tan difíciles y a la vez tan esperanzador para nosotros los creyentes.

    • luzdelalma dice:

      Estimado: Gracias por su comentario y lo invitamos cordialmente a seguir visitándonos en nuestra página, donde podrá encontrar diversos artículos que pueden ser de su interés, en estos tiempos difíciles, como Ud. señala. pero que también son muy esperanzadores de un futuro inimaginable que se acerca rápidamente.

  2. Anónimo dice:

    Muchas gracias por toda esta ayuda maravillosa que exponen ustedes que sin duda han sido bendecidos por Dios.
    Muchas felicidades y espero que sigan publicando esta ayuda tan especial en estos momentos tan difíciles para la humanidad.

  3. Anónimo dice:

    Gracias por sus comentarios, pues Ustedes bendicen a aquellas personas que creen en esa luz de los cristianios a la cual nos entregamos con total realidad, esperando que nuestro Cristo amado llegue en gloria y magestad y encuentre a sus hijos mas unidos que nunca, los ama una fiel lectora de su página, bendita por siempre.

    La paz y la misericordia les acompañe por toda la eternidad.
    gracias señores.
    Srs Ely. (Su hermana en Cristo).

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