Las Semillas de Dios

Mayo 8, 2008

En las embravecidas aguas de la vida nos golpeamos con fiereza en nuestras rebeldías y nuestros pecados, mas, ¡Qué hermosa oportunidad de salvación nos entrega la palabra llena de amor de nuestro querido Maestro Jesús!. Caminemos pues, por la senda del amor, para poder llegar a la presencia del Padre en quien nos espera la felicidad eterna. En nuestras mentes humanas no logramos ver el amor y la conmiseración de Él hacia nosotros, ni podemos vislumbrar lo que Él nos tiene preparado si llegamos a la Leer el resto de esta entrada »


Camino a Dios

Marzo 17, 2008

En las embravecidas aguas de la vida nos golpeamos con fiereza en nuestras rebeldías y nuestros pecados, mas, ¡qué hermosa oportunidad de salvación nos entrega la palabra llena de amor de nuestro querido maestro Jesús! Caminemos pues por la senda del amor para poder llegar a la presencia del Padre donde nos espera la felicidad eterna.

En nuestras mentes humanas no logramos ver el amor y la conmiseración de Él hacia nosotros ni podemos vislumbrar lo que Él nos tiene preparado si llegamos a la meta señalada, si ponemos nuestra meta en la oración, no dejando entrar al enemigo. Jesús estará allí invitándonos, haciéndonos sentir su gran amor y misericordia y enseñándonos a librar batallas espirituales en las cuales debemos ser vencedores para purificarnos y preservarnos como dignos hijos de Él.

Como la mariposa debemos salir de nuestro capullo dejando atrás los egos y defectos que nos envolvían y detenían en nuestro avance espiritual. Despleguemos nuestras alas, prodiguemos nuestro colorido espíritu al Padre, alcemos el vuelo de la libertad, busquemos las flores de la espiritualidad y libemos con agrado su dulce néctar. Así estaremos seguros para siempre.

Debemos seguir perfeccionándonos cada vez más, pues son muchos los escalones que nos faltan. Subamos, siempre subamos. No desmayemos ante la adversidad ni los ataques del enemigo. No nos contaminemos, no volvamos al capullo. Los ángeles estarán siempre prontos ayudándonos en las dificultades. Ellos esperan mucho de nosotros. Están ansiosos de que despertemos de nuestra dormidera intelectual para que podamos escucharlos y verlos para compartir las alabanzas al creador y gozarse con nosotros, con nuestro progreso espiritual. Hagamos un templo en nuestro ser, ofrendemos a Dios todo aquello que nazca del corazón, ya sea una sonrisa, una palabra de aliento una mano amiga dada en un momento oportuno. Encendamos nuestro fuego como incienso ardiente y amoroso que llena nuestros corazones. Honrémosle con nuestra oración, agradeciéndole con nuestra pulcra presencia. Invitémosle a compartir nuestra cena espiritual cuando oremos con fervor. Tengámosle siempre presente en todo acto, para que ninguna entidad malévola pueda poseernos.

En los caminos de Jerusalén en donde Jesús predicaba sus palabras como semillas echadas al viento, la multitud escuchaba extasiada la clara y sabia voz del maestro. ¿En cuantas almas cayó la semilla? ¿En cuántos corazones se plasmó la idea de amar a Dios? ¿En cuántos seres hubo confianza en lo predicado? Es aquí donde debemos analizar el fruto sembrado por el Señor. Cuando en los palacios se hartaban de todo, la gente humilde apenas si tenía para el sustento diario. En aquellos tiempos la vida era esforzada y difícil, se debía trabajar duramente para conseguir lo más primario para subsistir. En esas almas rudas, de poco discernimiento, cayó la semilla. Si miramos a la humanidad de hoy día ¿qué comparación podemos hacer con el pasado? El hombre sacia su apetito físico y se hambrea espiritualmente. Es pues, ahí donde el enemigo entra sin problemas llenando los espacios de la indiferencia a lo espiritual provocando vergüenza y escarnio para aquel que practica el amor a Dios.

Muchos justos serán perseguidos por amar a Dios, pero muchos serán ensalzados por adorar a Satanás. Estos, con malas artes, invaden al mundo y hacen sollozar a las madres doloridas al ver la perdición de sus hijos en la droga, el alcoholismo y el homosexualismo. Aquí, con clara conciencia, vemos los estragos hechos por la oscuridad. La conciencia está tapiada, no hay nada de valor para aprender. La corrupción ha llegado a todas partes y ya es hora de la limpieza final. Celebremos pues la venida de nuestro Padre que nos invita a seguirle; démosle la bienvenida en este día donde cada uno de nosotros abre su templo corazón para dejar entrar en él la única luz verdadera que es nuestro Padre Celestial y su Divino Hijo Jesús.

En la paz reverencial.

A y A

6-6-1996


El Servicio a Dios

Marzo 17, 2008

Que gran gozo nos da constatar que día a día el mundo cristiano cumple con el mandato divino de nuestro maestro Jesús al rescatar las almas que vagan extraviadas, que gran gozo hay en tantos corazones que presienten la aprobación de las alturas por haber cumplido y estar cumpliendo satisfactoriamente con lo mandado por Dios. Todos reunidos formamos una gran luz de armonía en la cual estamos unidos por la fe, el amor y por los deseos inmensos de servir a nuestro Padre a como dé lugar.

Estamos aquí para servir al Padre y para adorar al Hijo quien con su ejemplo, nos abre las puertas maravillosas de esa entrada tan hermosa que es el santo plano donde el habita. Quisiera poder expresar el gozo inmenso que siente el alma al formar parte de esos millones de seres de buena voluntad que siguen a Dios. Es testimonio frecuente la tremenda ayuda, el tremendo amor y la inmensa esperanza que se recibe cuando servimos a Dios. Este servicio a Dios incluye la práctica de la humildad, el anhelo de alcanzar la sabiduría, y hacer práctico el amor al prójimo. Debemos ser sabios. Debemos ser prudentes, debemos ser hacendosos y pudorosos. Y en la parte material, ser cautos, no botar bienes en superfluidades las cuales sólo nos traen el aumento de la vanidad y el orgullo en aquellas cosas que no sirven a veces para nada y que las adquirimos por capricho de almacenar bienes que no podremos utilizar ni disfrutar, pues son cosas a veces que quedan olvidadas en un rincón donde ocupan un espacio material solamente y que no pasan más allá de ser cosas.

Debemos ser prudentes en utilizar las cosas indispensables como el agua, la luz, el gas y todo aquello que nos da bienestar o que nos sirven diariamente a nuestro vivir mejor. Recordemos que si despilfarramos lo que tanto necesitaremos mas adelante no lo tendremos después. Debemos ser prudentes con el uso del agua, pensemos y hagamos conciencia de los litros y litros de agua que escapan y se pierden por el mal manejo de las llaves, de los interruptores, también de la luz y gas, que dejamos encendidos horas y horas innecesariamente. Luego podemos escasear de estas cosas y arrepentirnos, por nuestro descuido y desgano al no poner en práctica la prudencia en la utilización de las cosas que nos benefician.También debemos preocuparnos de nuestra apariencia, debemos estar siempre pulcros, ordenados, muy bien olientes, como también muy bien dispuestos a tener una sonrisa a flor de labios y muy buena disposición para escuchar a aquellos afligidos que se nos acerquen.

Debemos presentarnos como antes lo hacia Jesús ante sus discípulos, el vestía de lino blanco, y pulcra limpieza. Esta limpieza que presentamos a los ojos de Dios representa la limpieza espiritual que debemos todos tener para poder ser utilizados y asistidos por la maestría y quienes nos guían. Debemos tomar una postura solemne en nuestras ceremonias, debemos estar atentos y diligentes con las acciones y las enseñanzas, siempre presentando el interés necesario que demostrará a nuestro guía que no ha errado de grupo, pues su enseñanza es bien adquirida por las personas que asisten a esos centros de enseñanza espiritual. Debemos estar vigilantes pues el tiempo esta cercano; no debemos temer. Debemos estar alegres y seguros, debemos formar parte del mundo cristiano con amor pensando el tremendo privilegio en formar parte de el. Comencemos a tomar conciencia y pidamos a Dios iluminación, intuición, discernimiento y las visiones necesarias para que sean guía en estos días del último tiempo. Con gran amor, insto a orar, orar y orar, para que cuando estemos solos sintamos la presencia de sus ángeles y maestros y no tengamos amarguras ni dolor en sus vidas. Con amoroso afecto les dejo estas palabras en el nombre de nuestro amado Jesús.

En la paz reverencial.

A y A

20-5-1996