El viejo tótem

Mayo 28, 2008

El viejo tótem mira inconmovible con sus ojos ciegos las dan­zas rituales de la tribu. En su madera carcomida por insectos y por los años, está escrita, con símbolos sagrados, la cultura de esos hombres nacientes en la alborada de la historia.

Entre los danzantes y sus gritos guturales,

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La Biblia y el Robo

Marzo 22, 2008

 

La Biblia expresa claramente cómo ve Dios el robo: “Yo, Jehová, amo el derecho, odio el robo junto con la injusticia” (Isaías 61:8). Jehová inspiró al profeta Ezequiel a escribir que el robo es un pecado muy grave (Ezequiel 18:18). Sin embargo, el mismo libro bíblico dice que Dios perdonará misericordiosamente al que se arrepienta y devuelva lo que hurtó (Ezequiel 33:14-16).

A pesar de que los cristianos viven en un mundo lleno de criminalidad, se regocijan en la esperanza de vivir bajo el Reino de Dios, cuando ya no exista el robo. Respecto a ese tiempo la Biblia promete: “[Los siervos de Dios] realmente se sentarán, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá nadie que los haga temblar; porque la boca misma de Jehová de los ejércitos lo ha habla­do” (Miqueas 4:4).

Ramatis Zand


¡Redímenos Señor!

Marzo 20, 2008

 

Los que estamos acostumbrados a morir
en lo profundo de las oscuridades,
los que permanecemos bajo falsos soles
simulando estar vivos a la sombra de nuestros cuerpos,
desde el fondo del dolor a ti clamamos.

Líbranos de tantas tinieblas siniestras
que nos acosan con sus jaurías tentadoras;
sálvanos de las sonrisas engañosas
que buscan nuestro corazón ansioso
para destrozarlo en dolor y llanto;
apártanos de vanas ilusiones fatales
que danzan frenéticos ensueños irreales,
ilumina los espacios vacíos
de nuestras vidas agobiadas.

A ti clamamos los que en tantos ciclos
aún estamos sujetos a la historia,
a ti suplicamos doloridos
los que morimos diariamente
sin la gloria de alcanzarte.

Desciende Redentor hasta nosotros,
alza tu viva llama, ilumina el camino
de nuestras vidas en el cieno moribundas,
rompe nuestras soledades, álzanos del vacío
eleva en nuestros pechos cánticos de luces,
y en tus sagrados fuegos inmortales
redímenos Señor, redímenos,
aléjanos de la muerte eterna.

Ramatis Zand