El Servicio a Dios

Que gran gozo nos da constatar que día a día el mundo cristiano cumple con el mandato divino de nuestro maestro Jesús al rescatar las almas que vagan extraviadas, que gran gozo hay en tantos corazones que presienten la aprobación de las alturas por haber cumplido y estar cumpliendo satisfactoriamente con lo mandado por Dios. Todos reunidos formamos una gran luz de armonía en la cual estamos unidos por la fe, el amor y por los deseos inmensos de servir a nuestro Padre a como dé lugar.

Estamos aquí para servir al Padre y para adorar al Hijo quien con su ejemplo, nos abre las puertas maravillosas de esa entrada tan hermosa que es el santo plano donde el habita. Quisiera poder expresar el gozo inmenso que siente el alma al formar parte de esos millones de seres de buena voluntad que siguen a Dios. Es testimonio frecuente la tremenda ayuda, el tremendo amor y la inmensa esperanza que se recibe cuando servimos a Dios. Este servicio a Dios incluye la práctica de la humildad, el anhelo de alcanzar la sabiduría, y hacer práctico el amor al prójimo. Debemos ser sabios. Debemos ser prudentes, debemos ser hacendosos y pudorosos. Y en la parte material, ser cautos, no botar bienes en superfluidades las cuales sólo nos traen el aumento de la vanidad y el orgullo en aquellas cosas que no sirven a veces para nada y que las adquirimos por capricho de almacenar bienes que no podremos utilizar ni disfrutar, pues son cosas a veces que quedan olvidadas en un rincón donde ocupan un espacio material solamente y que no pasan más allá de ser cosas.

Debemos ser prudentes en utilizar las cosas indispensables como el agua, la luz, el gas y todo aquello que nos da bienestar o que nos sirven diariamente a nuestro vivir mejor. Recordemos que si despilfarramos lo que tanto necesitaremos mas adelante no lo tendremos después. Debemos ser prudentes con el uso del agua, pensemos y hagamos conciencia de los litros y litros de agua que escapan y se pierden por el mal manejo de las llaves, de los interruptores, también de la luz y gas, que dejamos encendidos horas y horas innecesariamente. Luego podemos escasear de estas cosas y arrepentirnos, por nuestro descuido y desgano al no poner en práctica la prudencia en la utilización de las cosas que nos benefician.También debemos preocuparnos de nuestra apariencia, debemos estar siempre pulcros, ordenados, muy bien olientes, como también muy bien dispuestos a tener una sonrisa a flor de labios y muy buena disposición para escuchar a aquellos afligidos que se nos acerquen.

Debemos presentarnos como antes lo hacia Jesús ante sus discípulos, el vestía de lino blanco, y pulcra limpieza. Esta limpieza que presentamos a los ojos de Dios representa la limpieza espiritual que debemos todos tener para poder ser utilizados y asistidos por la maestría y quienes nos guían. Debemos tomar una postura solemne en nuestras ceremonias, debemos estar atentos y diligentes con las acciones y las enseñanzas, siempre presentando el interés necesario que demostrará a nuestro guía que no ha errado de grupo, pues su enseñanza es bien adquirida por las personas que asisten a esos centros de enseñanza espiritual. Debemos estar vigilantes pues el tiempo esta cercano; no debemos temer. Debemos estar alegres y seguros, debemos formar parte del mundo cristiano con amor pensando el tremendo privilegio en formar parte de el. Comencemos a tomar conciencia y pidamos a Dios iluminación, intuición, discernimiento y las visiones necesarias para que sean guía en estos días del último tiempo. Con gran amor, insto a orar, orar y orar, para que cuando estemos solos sintamos la presencia de sus ángeles y maestros y no tengamos amarguras ni dolor en sus vidas. Con amoroso afecto les dejo estas palabras en el nombre de nuestro amado Jesús.

En la paz reverencial.

A y A

20-5-1996

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