No Resistir la Voluntad de Dios

No resistamos la potestad de Dios ni su orden porque todo aquel que se resiste perecerá (Romanos 13:1). No devolváis desgracia por gracia, deshonra por honra, ingratitud por gratitud, deslealtad por lealtad, chismes por confidencias, confianza por traición. No mordáis la mano de quien os da graciosamente.

Reconoceos en deudas con el prójimo por vuestras faltas. Pagad a todos lo que debéis, a unos tributo, a otros impuestos, a otros honra, a otros respeto. No debáis a nadie nada, sino el amaros los unos a los otros, porque el que ama al prójimo ha cumplido con la ley.

El que adultera, el que roba, el insidioso, el chismoso, el que dice falso testimonio, el que dice verdades a medias o palabras engañosas, el que codicia, el que oficia en nombre de Satanás, aún sin saberlo, no ama al prójimo como a él mismo, sino que a sí mismo. El amor no hace mal al prójimo, por lo que el cumplimiento de la ley es el amor.

Y todo bien hacedlo sabiendo que ya es hora de levantaros del sueño porque ahora es cuando más cerca de nosotros está la salvación. El tiempo está avanzado, la noche ha pasado y ha llegado el día en que echemos las obras de las tinieblas, vistámonos con las armas de la luz.

Andemos como de día, honestamente, no con glotonerías, lujurias ni envidias ni contiendas, sino vestíos de Jesucristo y no proveáis los deseos de la carne los cuales no son solo la perversión de las necesidades corporales del comer, del vestir, del procrear etc. sino todo deseo y acción que hace denso el espíritu del hombre y lo apega a la materia, toda palabra, todo pensamiento por cuya causa dañamos al prójimo inocente de nuestros defectos, quedándole en deuda por ese daño y como malvados a los ojos de Dios.

Pidamos perdón en nuestro corazón por todas las ofensas provocadas por nuestra necedad y ceguera, reparemos el daño causado y amemos a nuestro prójimo.

Ramatis Zand

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