¡Redímenos Señor!

 

Los que estamos acostumbrados a morir
en lo profundo de las oscuridades,
los que permanecemos bajo falsos soles
simulando estar vivos a la sombra de nuestros cuerpos,
desde el fondo del dolor a ti clamamos.

Líbranos de tantas tinieblas siniestras
que nos acosan con sus jaurías tentadoras;
sálvanos de las sonrisas engañosas
que buscan nuestro corazón ansioso
para destrozarlo en dolor y llanto;
apártanos de vanas ilusiones fatales
que danzan frenéticos ensueños irreales,
ilumina los espacios vacíos
de nuestras vidas agobiadas.

A ti clamamos los que en tantos ciclos
aún estamos sujetos a la historia,
a ti suplicamos doloridos
los que morimos diariamente
sin la gloria de alcanzarte.

Desciende Redentor hasta nosotros,
alza tu viva llama, ilumina el camino
de nuestras vidas en el cieno moribundas,
rompe nuestras soledades, álzanos del vacío
eleva en nuestros pechos cánticos de luces,
y en tus sagrados fuegos inmortales
redímenos Señor, redímenos,
aléjanos de la muerte eterna.

Ramatis Zand

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