Busca a Dios, Cuídate de Doctrinas de Hombres

Alzándonos como lo hacemos, sobre principios morales bíblicos, nadie po­drá impedir nuestro progreso y a medida que crezcamos y logremos dominio propio, disminuirán los peligros a que se expone toda alma que desea expresar la voluntad del Divino Padre y del Hijo. Siendo así, robustecidos espiritualmente, podremos ayudar a que muchas almas se liberen y encuentren la verdad eterna.

Nuestra esperanza de ser libres de la materia, o en otras palabras, de lograr la salvación de nuestra alma, debe fundarse en el apego a la verdad del Libro Sagrado. Por el error a que nos conduce dejarnos llevar por si mismos no alcanzaremos el reino celestial.

Buscad, por lo tanto, la verdad, la inteligencia, el conocimiento y la sabiduría; y vividlas para lograr el grado de liberación o de salvación que nos corresponda, según hayan sido nuestros actos.

Todavía hay muchos en la tierra cegados por doctrinas brotadas de la astucia de los hombres, los cuales trabajan para engañar e incrementar gloria de hombres y riquezas, y no para cumplir con el deseo de Dios.

Ningún hombre ni ninguna doctrina de hombres, puede darnos jamás el amor sublime del Padre y del Hijo y la vida eterna.

Cuidémonos de los enemigos de la verdad, quienes procuran desviar nuestros corazones, de manera que seamos cegados y no comprendamos las cosas maravillosas que nos están preparadas y que el Divino Padre nos entregará por medio de la Jerarquía Espiritual.

Ramatis Zand

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