Miradas en el Espacio

En un lejano planeta el hom­bre ignora porqué colores y luces destellan a lo lejos. ¿Acaso muestran que hay algo que existe? Dos figuras altísimas están hablando si en aquel remoto astro habría gente como aquí, en nuestro planeta. Y si habrían también las co­sas bellas que tenemos día a día – dicen ellos – los ensueños, los pen­samientos, todas aquellas cosas que existen en este lugar del es­pacio.

Estas dos figuras comentan ¿Habrán otros seres en otras par­tes?, ¿Tendrán sentimientos, se deslizarán sobre la atmósfera y go­zarán en las aguas profundas ce­lestes de los lagos?, ¿Será como este lugar paradisíaco?; donde los hombres no conocen el dinero, donde todo se comparte equitativa­mente, dónde el amor fluye co­mo manantial de agua pura.

Mirando melancólicamente a lo lejos, en silencio reverente bajo el firmamento, escudriñan el lejano astro azulino. Estos seres de gran­des ojos de hermosura extrema, divagan, susurran y comentan so­bre si existen o no existen criaturas en otros planetas.

¿Cómo serán?, ¿Tendrán una luna bella?,¿Tendrán transportadores moleculares, cúpulas de protección, mega edificios inteligentes, campos hidropónicos, parques cuidadosamente mantenidos como un gran museo de la vida silvestre, protegida con cariño por seres amantes de la na­turaleza que el suelo les prodiga?

Y estos seres tan lejanos obser­van más allá de las nubes de colo­res, en su cielo de Venus, sin sa­ber que en la Tierra se enlazan pensamientos semejantes y, en el infinito del espacio, se cruzan igno­radas las viajeras miradas.

A. y A.

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