El crisantemo

En la enmarañada corola blanquecina
de un encrespado crisantemo
decenas de pequeños insectos
se cobijan para no ser descubiertos.

Asi como ellos allí se ocultan,
en la enmarañada vida
se esconde el hombre empequeñecido,
como un insecto.

Giran y giran alrededor de los pistilos
como atraídos por un sol amarillo
y en ellos adheridos
perdiendo van la vida
en el polen pegajoso de la flor.

Asi el hombre enredado en sus pasiones,
de la maldad subyugado prisionero
va con su alma atormentada,
moribunda.

Cual el aroma amargo de esta flor
es la amargura que el hombre lleva en sí
derramando aunque no quiera alrededor.

Ábrete paso a la corola de la vida,
busca senderos expeditos
do tu pisar pueda sin tropiezos,
dulzura derrama en torno tuyo
sobre quienes están atentos a su aroma
anda, por ellos ve seguro.

A. y A.

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