Orgullo vanidoso

El ser humano es ignorante aunque se crea sabio, cree saber muchas cosas, pero no sabe manejar su vida repleta de dolores y fracasos. Nada sabe de él mismo. Generalmente cree que está hecho para el sexo, o para esclavizar de cualquier manera a su semejante.

Nos enorgullecemos de los adelantos técnicos, de la TV, de la radio, etc. con las cuales somos bombardeados continuamente con basura. Un día admiramos a los científicos y luego nos apesadumbramos con el uso que se hace de sus armas complejas y mortíferas. Pocos son realmente los inventos que están al servicio de la humanidad; generalmente el hombre está al servicio de los descubrimientos.

Miremos a nuestro alrededor ¿Lo que vemos es para jactarnos de nuestro progreso?: guerras, hambre, asesinatos, terrorismo, prostitución, pornografía, contaminación, gobernantes que inducen al fanatismo y a la violencia de estado…haga Ud. mismo sus agregados a esta lista indeseable.

¿A qué nos llevó la supuesta selección de la especie y la evolución? ¿No es más que involución acompañada con licores, prostitución, cigarrillos y música en estéreo?

El paso del tiempo no significa necesariamente progreso, ni el adelanto material significa sabiduría, ni felicidad ni siquiera alegría; menos aún significa que la humanidad se salvará gracias a una evolución supuestamente progresiva. Dentro de este cuadro pavoroso sonríe el hombre no creyendo lo que ve, negando lo que siente. Camina entontecido por el siglo drogadicto y terrorista ¿Cómo cambiar dicen algunos? Y luego se quedan dormidos contemplando el humo de sus cigarrillos, repitiendo la misma envidia, la misma lujuria, la misma risa hipócrita, etc.

¿Cómo cambiar al hombre mecánico?, ¿Qué perilla mover?, ¿Cuál tecla oprimir, con qué control remoto?, ¿Cómo luchar contra tantas teclas y perillas que lo mueven diariamente hacía el consumismo, la tarjeta de crédito, la codicia y la ambición?, Cómo interrumpir, por un momento, el circuito cerebral de la lascivia y dejarle como un aviso luminoso en su mente dormida las palabras: ¡Despierta hombre dormido!

Si, dar vuelta el mundo al revés, y aunque parezca increíble y anormal, vivir en un planeta donde la palabra castidad no nos haga sonrojar de vergüenza, donde el perdón no sea motivo de humillación, donde la ley sea el respeto y el amor a las personas; donde tú y yo podamos ver crecer nuestras alas, tal vez vagar por las noches por las calles mirando las estrellas sin bombas ni balazos, sin hambre … lejos de este mundo.

Ramatis Zand.

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