Almas resplandecientes

Los devotos de Dios y de su Hijo Jesucristo estamos anonadados por el desarrollo de los acontecimientos que ha tenido la humanidad en estos últimos momentos. El ser abominable que reina en medio de los seres de esta tierra ha provocado tal degradación, destrucción en todo el planeta, que nadie se atreve a pensar siquiera en un desenlace final tal como se dijera en el libro Apocalipsis.

¿Habéis sentido en vuestros corazones la necesidad de asiros con fuerza a vuestro Creador? ¿Habéis hecho un examen claro de vuestra conciencia con vuestros propósitos?, ¿Lo habéis hecho?; entonces, si es un sí, os diremos: allegaros a Dios con alegría, confianza y con amor, pues sabemos, por su Palabra, que Él os ama y os bendice por tomar esta decisión, pues, vuestras almas que han sido elegidas para la salvación, deben ser resplandecientes, hermosas, puras y lozanas como aquel día en que se crearon. Que vuestros pensamientos sean sinceros, que vuestro actuar sea recto, que en las cosas que emprendáis vuestro corazón, vuestra rectitud y vuestro amor estén siempre presentes. Reconoced vuestras faltas, no os justifiquéis, al hacerlo, estáis ofendiendo a Dios, pues, Él os ve doquier que os escondáis.

Orad con fervor, pues, su oído presto está para escucharos. Recordad cuántas, tantas veces se os ha pedido que tengáis un corazón limpio y sincero en la oración de cada día, cuando recogidos, oréis a Dios todo poderoso con ese calor y esa fuerza que quiere sentir en vosotros. Trabajad con ahínco como si fuese el último minuto de vuestra vida, pues, esta acción os dará obras en los cielos. Regocijad vuestro corazón, dad gracias cada día por la paz de vuestro hogar, por la bendición de vuestro templo, por la armonía de vuestros hermanos, orad y orad, sentid desazón por la injusticia. Orad, pedid, sollozad por aquellos que han muerto en manos de la opresión. Recordad siempre que el amor de Cristo vivifica y santifica, y que a través de su perdón y su amor, si vosotros pedís por aquellas almas que sufren, éstas serán consoladas y serán conducidas a la luz eterna del Salvador que espera con impaciencia a todas aquellas almas que están anhelantes por llegar a Él.

Completad el plan de salvación de Dios para llegar a esta condición de espíritu elegido. Complaceos en el amor de Cristo; Él os ama y os guía cada día.

A. y A.

02-12-2001

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