En alerta

Las naves resplandecían bajo las brillantes luces de los astros. En el centro de la flota la nave nodriza parecía la corola gigantesca de un ramillete metálico. Más allá las naves auxiliares con sus grandes esferas, las veloces y ágiles naves protectoras vigilaban los espacios infinitos de los cielos.

Hacia ya algunas horas que habían descendido de dimensión y habían entrado en un nuevo tiempo y en la nueva densidad. Allí el encuentro con el enemigo podría ser más posible.

El consejo sin embargo sostenía que el enemigo esperaría que la misión de la flota se cumpliera para apoderarse del resultado del experimento.

El comandante de la flota, Are, sin embargo, mantenía un alerta en todas las dotaciones de las naves. Había también otra razón, las naves se acercaban a su objetivo: un sol frio que irradiaba sobre un pequeño sistema planetario en formación.

Las computadoras con sus luces rojas y letras verdes anunciaban la presencia en las pantallas del objetivo; un mundo creado, como otros, por los ingenieros de Oms. Las grandes energías que se habían  utilizado en esa creación daban como resultado un planeta cubierto por agua.

Por A. y A.

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