Los hombres que quisieron llorar

Extracto del libro “El Mágico Encuentro”

Cuentan que una vez hubo un reino muy lejano en donde todos los hombres eran felices. El llanto no se conocía, ni el dolor. En todo el reino todos eran muy felices.

Un día llegó un forastero que a todos causó impresión, pues, se sentó junto al pozo del pueblo y se lamentaba y lloraba. Al ver los hombres del reino feliz, las lágrimas del forastero, pensaron que era algo muy original y que con eso podrían impresionar a los demás, entonces preguntaron: ¿Cómo se hace eso que haces tú para derramar agua por tus ojos?, ¿Es acaso magia o algo similar?, ¿Podrías tú enseñarnos eso para mostrárselo a nuestras familias?.

Y el forastero respondió: – Con dolor se consigue –

– ¿Qué es dolor? – Preguntaron los hombres y las mujeres del pueblo feliz.

– Desobedezcan las leyes – dijo el forastero – y lo sabrán.

Los del pueblo se miraron con complicidad, y sin hacer caso del peligro que esto representaba, concertados entre ellos, decidieron hacer lo que les enseñaba el forastero; empezaron a desobedecer. Al cabo de un tiempo, esta desobediencia les causó tanto dolor que el llanto se sentía por todas partes. No cesaban de lamentarse. – Ay de nosotros, pobres incautos, que quisimos saber lo que era el llanto – decían entre sí.

Una tarde, decidieron ir donde el forastero para que les dijera cómo podían evitar tanto dolor, y ser como antes, pues el pueblo estaba en tinieblas, ya no había resplandores de luz ni amor como anteriormente sucedía. Fueron entonces a la búsqueda del forastero, mas éste ya no estaba. Y más lloraron de arrepentidos. Corrieron angustiados ante el rey para pedir perdón por tan grave error, pero éste se había ido al ver al pueblo tan descarriado.

Con asombro vieron que estaban solos y se culparon unos a otros por haber sido tan curiosos y tan poco cautos en lo que no conocían. Sólo encontraron en las lágrimas, el amargo sabor de esta vida.

Moraleja. La curiosidad, a veces, nos lleva por caminos equivocados. Imitando lo que no conoces, puedes encontrar tu desgracia.

 

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