¿Qué alimento nutre nuestra alma?

Las personas siguen distintas dietas. Hay quienes comen de todo. Otros eligen aquello que les apetece. Muy pocos hacen de su comida la medicina que les sea útil para mantener su salud o mejorar sus dolencias. Hay un antiguo consejo: “Que tu alimento sea tu medicina”.

¿Qué podemos decir sobre nuestros alimentos espirituales? Proverbios 15:14 “El corazón entendido busca la sabiduría; Mas la boca de los necios se alimenta de necedades”.

¿Qué dieta tenemos? Así como hay distintas dietas alimentarias, cada comida con su sabor y sus propiedades, así muchas personas nutren su mundo psicológico con sensaciones y pensamientos de toda índole.

Cada sensación tiene su propio gusto, la ira, la calumnia, la mentira, el rencor etc. todas son diferentes y van aderezadas con los agregados psicológicos; la ira adobada de impaciencia, la lujuria con la vanidad, etc. Muchas personas disfrutan de estos sabores psicológicos y los rumian: para algunos es como mascar chicle, una adicción. Y en tanto se dedican a festines de maldades resuena en lo alto la voz de Malaquías: “Y vosotros lo habéis profanado cuando decís: Inmunda es la mesa de Jehová, y cuando decís que su alimento es despreciable” (Malaquías 1:12)

¿Qué sabores psicológicos gustamos habitualmente?, ¿Queremos conocernos de verdad? Si la respuesta es afirmativa ¿Podríamos entonces anotar, cuando estemos a solas, cuales son los pensamientos más reiterados que tuvimos en nuestros últimos tres días?

Según cuales sean nuestros pensamientos así somos y así nos ven, porque muchos de ellos los hacemos realidad.

¿Qué sabores habitualmente convidamos a los demás? Es decir, hacemos que los demás sigan nuestra improbidad, nuestra gula, etc.. ¿Hacemos pecar a los demás?, ¿Mediante qué tretas? ¿Qué solemos respirar psicológicamente?, ¿Qué absorbemos diariamente de los demás? ¿Estamos viviendo en una zona contaminada de egos?, ¿Dónde vive Ud. psicológicamente?, ¿Cuál es su comida psicológica habitual?, ¿Le gusta envenenarse con egos de otras personas?, ¿Conoce a alguien que suele envenenar?

A algunas personas les gusta mucho alimentarse de emociones negativas; por ejemplo, con sentimientos de autocompasión, pues así dominan o controlan a los seres que le aman, ya sea haciéndose las víctimas de los demás, o simulando o exagerando dolencias. Para otras personas su alimento psicológico es sentirse desdichado y llorar sus problemas en cuanto hombro compasivo encuentren: otras, supongamos, gustarán escuchar y narrar relatos calumniosos sobre distintas personas. Muchos se alimentan psicológicamente de impresiones desagradables, de observaciones desagradables, de pensamientos desagradables. A algunos les gusta revolotear zumbones alrededor de otras personas para zaherirlas por cualquier motivo, para controlarlas, dominarlas o avergonzarlas y humillarlas pues así ellos se sienten superiores. Muchos se sienten atraídos por situaciones desdichadas, molestas, les agrada saborear chismorreos: este es su alimento: expelen inmundicias de sus mentes y de sus bocas, y como todos los hipócritas, como su maestro Satanás, medias verdades con las cuales confunden a los inocentes.

Marcos 7:20 “Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre.” Marcos 7:21 “Porque de dentro, del corazón de los hombres, los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios”. Marcos 7:22 “Los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez”. Marcos 7:23 “Todas estas maldades de dentro salen y contaminan al hombre”.

Debemos cambiar nuestros aires, nuestra alimentación, nuestras zonas psicológicas que frecuentamos con pensamientos habituales, debemos limpiar esa cocina mental donde elaboramos los alimentos de sabores que nos envenenan y nos matan el alma. Hebreos 5:12 “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido”.

Hebreos 5:13 “Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es un niño”. Hebreos 5:14 “Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.” ¿En qué zona de sí mismo vive Ud.?, ¿En qué parte de su ser psicológico vive generalmente?, ¿Vive UD. en la zona poblada de lujuria, o de borrachos, o de ladrones o de mentirosos etc?. O en cambio, ¿Habita Ud. una zona donde el amor, la compasión y otras virtudes despliegan sus poderes espirituales?, ¿Con que defectos se junta cada vez que puede o cada vez que ellos lo llaman para compartir?

Así como el cerebro tiene localizaciones exactas de los órganos y sus funciones, así la mente tiene localizados los centros donde se reúnen los egos con sus agregados. Es posible que Ud. conozca a personas que viven encerradas en alguna de esas zonas, a tal extremo que disciernen a medias o que no reconocen el mundo exterior: Mientras menos conciencia,  menos captación del mundo real. Se necesita mucho tiempo y concienzuda auto observación para comprender que se puede estar en una zona peligrosa en nosotros mismos; darse cuenta requiere de conocimiento de otras zonas mejores y de gran fuerza de voluntad dirigida hacia adentro de uno mismo. Debemos mejorar nuestra relación consigo mismo en el sentido de darnos cuenta de que estamos en un muy mal lugar dentro de mí mismo y rodeado por muchas clases de defectos de mayor o menor intensidad. Lo extraordinario es que muchas personas no notan que tienen estas zonas rojas en su interior, sólo disciernen las cosas exteriores y no las interiores, su mundo psicológico consiste para ellas sólo lo que registraban sus sentidos y no en lo registrado por la observación de sí.

Ángeles y demonios, el bien y el mal están en el interior de cada uno de nosotros, en esas zonas mentales a las cuales se logra acceder por medio de la observación de sí. Todo camino hacia el ser superior es preciso que sea recorrido mediante la observación de sí, debemos conocerlo inteligente y cuidadosamente al igual que recorremos los caminos del mundo externo.

Pero hay muchas personas que están dormidas, tan muertas en cuanto a su estado interior, tan convencidas de que son sabias, santas y mártires o victimas y que su mente está limpia y sana de defectos que sólo comprenden confusamente la noción de un mundo interno, sin presentir siquiera “yoes” que ignoran por completo.

Después de haber pasado algún tiempo practicándose a sí misma, tallando la piedra en bruto de su ser, la persona diligente es capaz de discernir sus diferentes zonas e incluso a percatarse cuando a alguna de ellas se dirige, entonces es capaz de frenarse y aplicar su voluntad, sabe entre qué “yoes” está, y por la observación de sí conoce cuándo y cómo debe virar hacia zonas más puras de su mente.

Todos tenemos alguna percepción de nuestro ser, hay quienes sólo ven la fachada, otros la zona cómoda como la sala de estar de una casa, otras los dormitorios donde duermen perezosamente un largo sueño, y la cocina donde viven sus gulas, pero en todos estos sitios se elaboran los sabores psicológicos en los que debemos trabajar esforzadamente para cambiarlos por sabores mejores, debemos buscar el sabor de la virtud aunque ahora poco se hable de ella.

Debemos aprender a identificarnos con nosotros mismos, a recordarnos de sí, estemos donde estemos, vigilia o sueño, ocupando un lugar físico o una zona subjetiva. Así comenzamos a reconocer lo que significa el silencio y a escuchar su famosa voz, tan desconocida, y lo que significa tener prudencia con nosotros mismos. El peligro radica en que no nos damos cuenta en dónde estamos, y qué hacemos. Debemos buscar puntos de apoyo para avanzar dejando atrás todo aquello que saboreábamos sin saber que eran venenos. Estos puntos de apoyo son las virtudes. Con el tiempo seremos uno con las palabras de Job 6:7 “Las cosas que mi alma no quería tocar, son ahora mi alimento”.

Así como nos establecemos en un lugar físico con una casa y nos fortalecemos corporalmente, asimismo debemos establecernos en el mundo interior cuando hallamos encontrado una zona que nos abre las puertas de lo bueno, lo hermoso y lo verdadero, y no cambiar continuamente del lugar psicológico que ocupamos, pues, si lo hacemos, jamás echaremos raíces. Debemos establecernos en aquel lugar concientemente y a fortificarnos para luchar contra los elementos indeseables de nuestro interior y a consecuencia de ello una cosa que ayer nos parecía inocua no la veremos ahora necesariamente así: comenzaremos a elegir nuestro destino. Pero si alguno no puede entender, o no quiere entender las zonas psicológicas habitadas por los diferentes “yoes” que están en su persona, será atraído continuamente hacia ellas como un poderoso imán de sensaciones, pensamientos y actos negativos, con respecto a la virtud. Pero si está algo conciente podrá preguntarse; ¿A qué se asemejan esos yoes que me llaman y que quieren que haga lo que yo no deseo hacer?, ¿Me interesan?, ¿Deseo estar con ellos?, ¿Qué me ofrecen? ¿Cuánto me perjudican si los sigo? Cuando sus relaciones con su vida interior, con su mundo psicológico, llegan a ser tan vividas y reales como sus relaciones con el espacio externo, con las cosas visibles, entonces tendrá la seguridad de que ya entiende la Práctica de sí.

¿Pueden ser positivos los “yoes”?. Una persona que quiera aprovecharse del yo de la usura para tener ganancias sobre las personas, podrá decir que hay “yoes” positivos, porque ese yo u otros “yoes” traen beneficios a quienes los utilizan, beneficios pasajeros por supuesto; otros podrán aprovecharse de personas necesitadas que se ven obligadas a vender alguna pertenencia; el beneficio es el pago de Satanás. Otros se aliarán con la ira para descargarla sobre los demás para dominarlos. Son muchos los ejemplos. Pero el verdadero buscador de la excelencia espiritual entiende que los “yoes” son todos contrarios al alma, por lo tanto no hay “yoes” positivos.

¿En qué lugar de mi mismo voy andando? Hemos andado en lugares de desazón, en lo pertinente, por lugares de desazón en el mundo interior. Pero no estamos solos, el Salmo 32:8 nos conforta: “Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos” y Lucas 3:5 “Todo valle se rellenará, y se bajará todo monte y collado; Los caminos torcidos serán enderezados, y los caminos ásperos allanados”, “Y verá toda carne la salvación de Dios”(Lucas 3:6).

Si alguno reconoce el lugar por donde va, cualquiera sea, sabrá que ha dejado atrás lugares malsanos, pero también debe entender que el lugar donde está actualmente no es el mejor, debe seguir avanzando para encontrar lugares excelentes y aún óptimos. Jesús le dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene el Padre, sino por mí”. (Juan 14:6).

Mucha gente vive en zonas oscuras y rojas creyendo que eso que llaman la vida que viven es la única manera de vivir, que no hay nada más, no conocen nada más allá de sus zonas rojas y negras. Hay quienes jamás podrán salir de esas zonas y otros que no quieren abandonar lo que creen que les pertenece, hay quienes su sentido de posesión es tan fuerte que creen que sus egos son de su propiedad, otros elevan fuertes y altos muros psicológicos donde se encierran y nada los alcanza, otros organizan sus “yoes” y con ellos atacan a otras personas. En todos estos casos el ser real de las personas, ese yo íntimo tan querido destinado a tan hermosos fines, es sirviente de los “yoes” quienes lo adoban para que sea devorado por Satanás.

Sin embargo no todas las personas son tan incautas y hay muchísimos que desean un destino mejor; allí están las religiones con sus puertas abiertas ayudando a todos los heridos espirituales que buscan consuelo y salvación. Busquemos los alimentos salvadores.

Conocimiento y práctica de sí mismo se ocupan de transformar la propia vida, se ocupan de los esfuerzos tendientes a levantarnos por encima del nivel en el cual tan fácil es agradar los sentidos de mala manera. También nos advierten qué suele ocurrir, cuando se llega a cierta etapa superior en la cual, por la Ley de la Espiral, corremos el peligro de regresar al mismo punto en que nos encontrábamos pero en distinto plano, corremos el peligro de regresar a las zonas rojas y oscuras, ese es el momento en que hay que estar más despierto que nunca y realizar esfuerzos supremos, para no descender del plano que se ha alcanzado. Ese es el cierto punto en la Espiral en el cual se ha de ser excepcionalmente prudente y silencioso y muy hábil para abandonar ese lugar de la mejor manera posible sin perder cuanto nos pertenecía por haberlo ganado en mérito del esfuerzo. Es preciso que todos nos demos cuenta de este punto decisivo en nuestra Práctica la que nos llevará a la victoria si nos nutrimos de buena forma, si hacemos de nuestro alimento espiritual el remedio para nuestras dolencias del alma y apoyo para las vicisitudes y tentaciones provocadas por los egos.

Desechemos nutrirnos con sentimientos y sensaciones pervertidas, con pensamientos grotescos y sentémonos a la mesa del Señor a comer del pan de su palabra y a beber de su agua de vida eterna. Juan 3:5 “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.

Juan 3:13 “Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed”.

Juan 3:14 “Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”.

Apocalipsis 21:6 “Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida”.

Juan 6: 48-58

48.- Yo soy el pan de vida.

49.- Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron.

50.- Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera.

51.- Yo soy el pan que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre, y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

52.- Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

53.- Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

54.- El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

55.- Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.

56.- El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

57.- Como me envió el Padre viviente yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

58.- Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres que comieron el maná, y murieron, el que come de este pan, vivirá eternamente”.

Si bebemos del agua y comemos del pan celestial, regalos de Jesús, el Cristo, seremos realidades representadas antaño, simbólicamente por Jeremías.

Jeremías 17:8. “Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto”.

¿O escucharemos sobre nosotros las palabras de Isaías?, Isaías 50:2 “¿Por qué cuando vine, no hallé a nadie, y cuando llamé, nadie respondió?, ¿Acaso se ha acortado mi mano para no redimir?, ¿No hay en mí poder para librar?. He aquí que con mi reprensión hago secar el mar; convierto los ríos en desierto; sus peces se pudren por falta de agua, y mueren de sed”.

Atentos a estas advertencias seamos prudentes, sabios, más esforzados, y conociendo la gloria de Dios, obedientes a Isaías 55:6 “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamad en tanto que está cercano”.

Ramatis Zand.

4 respuestas a ¿Qué alimento nutre nuestra alma?

  1. luis fernando dice:

    exselente alimento, recuperaron brillo mis ojos.JEHOVA mi DIOS eterno les continue vendiciendo

  2. luzdelalma dice:

    Estimado Luis Fernando:
    Muchas gracias por sus comentarios a nuestro artículo “¿Qué alimento nutre nuestra alma?. Nuestros deseos es que los distintos temas tratados puedan servir de guía para lograr la superación espiritual. Estamos a su disposición para cualquier consulta o aclaración sobre estos temas.

  3. para en grandeserse uno mismo agradando al padre pan de dios comerlo casi siempre, esperando lo mejor de este proveido con su gracia y plenitud.

    • luzdelalma dice:

      Estimado Marco Antonio:
      Para agradar al Padre Celestial debemos siempre comer de su palabra. Debemos tener siempre sensaciones positivas, pensamientos positivos, sentimientos positivos y actuar siempre correctamente de acuerdo a los principios cristianos, teniendo como modelo a nuestro amado Señor Jesucristo.
      Saludos

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