El peregrino pobre

Extracto del libro “El Mágico Encuentro”

Había una vez un peregrino pobre: se sentó al pie un árbol a descansar sus huesos, y al fijar su vista en la nada, descubrió una luz muy bella. Sin pensar en su cansancio, siguió a aquella luz que lo llamaba. El peregrino iba tras ella gozando interiormente, como si hubiera encontrado su morada.

Otros peregrinos que pasaron, lo encontraron inerte en el suelo, con una hermosa sonrisa en sus labios y en sus ojos, el brillo del cielo.

Moraleja. No apresures el paso, pues siempre te espera la dicha que tanto anhelas.

A.y A.

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