Los tres tesoros

Extracto del libro “El Mágico Encuentro”

Había una vez un hombre muy pobre que andando por un camino solitario se le apareció un extraño personaje. Este lo observó y le dijo:

— ¿Por qué andas tan cabizbajo y amargado?

— Porque soy muy pobre y no tengo dinero con que mantener una familia; me siento muy solo y perdido. — Dijo el hombre pobre.

— Mira esa colina, donde está ese árbol grande, toma mi bastón y golpéalo. — Ordenó el extraño personaje.

El hombre obedeció. Subió la colina y golpeó al árbol con todas sus fuerzas. Apenas lo hubo hecho, apareció un perro que le ladró furiosamente. Aunque el perro era feroz y grande, le propinó fuertes golpes hasta dejarlo lejos del lugar. Volvió al árbol pensando en que tenía que volver a golpearlo, pero con asombro, vio que en el tronco había una puerta. La abrió y dentro del árbol encontró un cofre con monedas de cobre. Sacó el cofre y miró su contenido: pensó.

— ¿Para qué me sirve el cofre si es de poco valor?. — Y al pensar esto apareció el forastero extraño y le dijo:

–¿ Por qué desprecias el tesoro?.

–Porque es de poco valor y con esto no me alcanza para mantener una familia.

–Sube más la colina y golpea ese árbol que está más arriba. –Le dijo el forastero.

El hombre así lo hizo. Subió más alto la colina, golpeó al árbol y sucedió exactamente lo mismo que anteriormente, pero esta vez, el perro era de mayor tamaño y más fiero. Ambos tuvieron una feroz lucha hasta que el hombre venció a la fiera. Al abrirse la puerta del segundo árbol, apareció ante él un cofre lleno de monedas de plata. Con mucho regocijo corrió al pueblo y se compró lujosas vestiduras y se llenó de honores, mas, cuando estuvo satisfecho de todo cuanto deseaba, le pareció poco lo que tenía. Volvió al camino y habló nuevamente con el extraño contándole sus inquietudes. El extraño le entregó el bastón nuevamente, y el hombre fue a otro árbol más alto en la colina. Golpeó a ese árbol y un enorme perro rabioso salió en defensa del tesoro. El hombre luchó tan desesperadamente contra el animal que aunque lo venció, quedó muy mal herido. Al abrirse la puerta del árbol, vio con mucha alegría un cofre repleto de monedas de oro. Como pudo llevó el tesoro hasta su casa para entregárselo a su familia, pero cuando hubo llegado, había perdido tanta sangre que cayó muerto.

Moraleja. Si sabemos aprovechar lo poco o lo mucho que se nos da, seremos felices y no tendremos que perder la vida.

A.y A.

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