No somos polvo de estrellas

El ser humano es mucho más que polvo de estrellas, es más que hijo de los cometas, es creación de Dios. Ambas frases son hermosa poesía que puede llenar de romanticismo a ateos al extasiarse con la inmensidad del espacio y del tiempo; el ser humano es más que materia conocida, es hechura a imagen y semejanza de Dios, no a hechura de polvo de estrellas. El ser humano posee un espíritu de naturaleza divina, y aunque su cuerpo sea de materia, su condición espiritual lo lleva a trascender este mundo material. Pero muchos hombres quedan atrapados en esta creación visible y olvidan que Dios tiene muchas moradas en los cielos dispuestas para sus siervos fieles. Y estos devotos saben que Dios los quiere con vestiduras blancas para que no contaminemos esas moradas puras.

No es necesario poseer una mente superior, un coeficiente de inteligencia elevado, para comenzar a lavar nuestras vestiduras.(Gálatas 5:25.“Si vivimos en el Espíritu andemos también en Espíritu”).
En cualquier nivel evolutivo que nos encontremos podremos iniciar nuestro camino de regreso al Padre. No hay que ser superdotados sino solamente conducir aquella pequeña parte conciente que hay en nosotros hacia el cultivo de sí mismo, y para hacer más fácil el camino, no según nuestras ocurrencias, sino según normas establecidas; principios cimentados desde el comienzo de los tiempos, no aventuras del pensamiento ni ilusiones ni creencias propias de individuos sabelotodo. De hecho, sólo dos caminos se abren ante nosotros, así ha sido históricamente desde que el Hombre fue puesto en la tierra y habitó en cavernas; desde entonces el hombre quiso cambiar su estado natural por alas angelicales pero mientras algunos elevaban sus plegarias, otros adoraban dioses a hechura de sus pasiones.

Para realizar esta labor sólo se necesita deseo de cambios, buena voluntad y sincera disposición. De este deseo convertido en propósito devendrán nuevas capacidades intelectuales, morales y sensoriales que nos ayudarán en nuestro propósito de superarnos. Enseñanza y práctica ayudan al hombre a desarrollarse holísticamente.

Los cristianos sabemos que no hay ni tres ni cuatro caminos: sólo hay dos, aunque les pese a los constructores de caminos espirituales con sus pequeñas empresas ilusorias. (“Mas, porque eres tibio, y no frío ni caliente, yo te vomitaré de mi boca”. Apoc, 3:16). O evolucionamos o involucionamos, por lo tanto, una persona debe reflexionar seriamente qué camino quiere andar, tomando en consideración que no hay caminos de en medio, estos están construidos por las ilusiones de algunas personas. (“Empero el espíritu dice manifiestamente, que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe escuchando a espíritus de error y a doctrinas de demonios”: Carta a Timoteo 4:1. “No codicies sus manjares, porque es pan engañoso”. Prov. 23:3).

Toda enseñanza religiosa revelada afirma que el hombre es creado, y por lo tanto somos responsables ante Dios. (“Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz soplo de vida: y fue el hombre en alma viviente” (Gen.2:7). “Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, o que vivamos o que muramos, del Señor somos”. Romanos 14:8).

Las escuelas esotéricas nos hablan de los Guías de la humanidad, Maestros Cósmicos y Grandes Jerarquías Espirituales que ayudan a la humanidad a superar sus estados inferiores los cuales nos hacen autómatas de la mecanicidad del mundo. Este cambio propuesto por esas dignidades no es obligatorio, el hombre tiene el privilegio y la capacidad de elegir, por dónde y cómo quiere ir. (“El que en las edades pasadas ha dejado a todas las gentes andar en sus caminos” Hechos 14:16). El camino de la luz o el camino de las sombras, aunque algunos se contraríen, el bien o el mal. Ormuz o Ahrimán.

La Enseñanza nos dice que el Hombre es creado como un ser perfectible (“Mas, sed vosotros perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. Mateo 5:48.) Para desarrollarse en perfección debe tener un modelo, y éste ya está enunciado en este mismo versículo, no sólo debe creer en la existencia de Dios, sino tomarlo a Él mismo como modelo, y aplicarse a las normas por Él establecidas; debe creer en un Ser Superior, no en una energía poderosa, no en la materia, no en la naturaleza, no en el universo. Energía, materia, naturaleza, universo etc. nos proporcionan lo que necesitamos para nuestro vivir; un árbol ofrece generosamente sus frutos pero no nos da amor, el sol proporciona luz y calor pero no ternura, las estrellas su brillos pero no la salvación de nuestra alma. Empleando un término usado por los antiguos estoicos son diaforicos, esto es, indiferentes, neutros. La energía no es Dios. Dios ha creado la energía, y el espacio y la naturaleza y el universo.

Sólo Dios, cuyo amor es eterno, puede darnos todo y además, misericordia, perdón y reconciliación. (Mas, el que ama a Dios, el tal es conocido de Dios. 1 Cor. 8:3).

Alguien puede objetar que Dios no existe o decir igualmente que Dios existe. La discusión es milenaria. ¿Por qué no hay evidencia más clara de la existencia de Dios? La hay: (Romanos 1:18-22), pero hay hombres que creen en ellos mismos, en el resultado de sus propias mentes finitas, y se atreven a pretender descubrir, por ejemplo, el origen del universo, tal es el atrevimiento de aquellos que se creen capaces de entrar en la mente inconmensurable de Dios y descubrirlo; la infinitud pretendidamente alcanzable por la fatua finitud. Dios también es ciencia, el hombre puede avanzar científicamente en los muchos aspectos que le atañen pero con el respeto por Aquel que es dueño de todo el conocimiento y, sobre todo, pidiendo su ayuda para que los hallazgos sean en provecho de la humanidad y no para su sufrimiento y menoscabo moral y, en cambio, placer y regocijo de algunos. (“Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quien fue su consejero?” Romanos 11:34. “En el cual (Cristo) están todos los tesoros de la sabiduría, y conocimiento ocultos” Col. 2:3).

Siguiendo el plan de nuestra individual evolución de la conciencia es preciso que lleguemos a nuestras propias conclusiones mediante nuestro pensar individual sometido al orden divino. (“El justo come hasta saciar su alma; mas el vientre de los impíos tendrá necesidad” Prov. 13.25; “El hombre de doblado ánimo es inconstante en todos sus caminos”. Santiago 1:8).

Lo difícil de entender es que muchas personas siguen doctrinas pseudo espirituales, doctrinas de hombres. No se requiere que cada ser humano deba confeccionarse un propio plan de redención; el caos sería manifiesto y o que Dios entregue una nueva tabla de la ley, esta vez una para cada persona para enseñar al hombre lo que debe hacer. El libre pensador espiritual, el de tal o cual denominación… a su manera, está fuera de las normas que Dios ha dado y da, no sólo para ser conocidas sino practicadas. (Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del espíritu de Dios, porque le son locura y no las puede entender porque se han de examinar espiritualmente. (1 Cor. 2:14)

Teniendo la tabla de la ley, firme y segura, y los principios cristianos, un hombre puede desarrollarse por medio de su comprensión individual, trabajando sobre su carácter y sus defectos, pero su base será aquella ley, no puede, como expresé, auto inventarse métodos para salvarse a sí mismo, ni para perdonarse a sí mismo, no puede ser juez y parte, no puede o no debe auto imponerse, por ejemplo, el sacerdocio, u otra ordenanza. Este deseo de llegar a un más allá no puede ser alcanzado por las ideas de un hombre, por muchos éxitos literarios o seguidores que haya reunido en torno suyo. Ningún hombre tiene ese poder, sólo Dios y así esta dicho. Sin embargo, hay hombres cuyas opiniones personales y a veces doctrinas mueven a la gente a seguirlos apartándose del plan de salvación proclamado por Dios y su hijo Jesús. (Porque está escrito: destruiré la sabiduría de los sabios, y la inteligencia de los entendidos reprobaré. 1 Cor 1:19).

El hombre tiene derecho a elegir su propio camino, Dios dio al hombre libre albedrío para que eligiese entre el bien o el mal. Cada cual es libre de hacer su camino, pero recordemos que este tiene una sola bifurcación, el sendero de la izquierda y el de la derecha.

El buscador sincero podrá preguntarse, porqué quiero cambiar, en que quiero convertirme, como quiero cambiar, cuándo, cómo, para qué, por qué medios.

¿Quiero ser semejante al hombre que inventó tal doctrina que se acabará cuando pase de moda y sea suplantada por otra, o quiero ser semejante a Dios que me creó a su semejanza y que me entrega su palabra, que es la misma siempre, y que me ofrece un destino espiritual eterno?.

El no creyente se preguntara ¿Para qué quiero ser mejor si Dios no existe? ¿Para ser sólo un buen ciudadano, un buen profesional, un buen padre de familia etc.? ¿Para qué quiero ser virtuoso si Dios no existe?
Dios nos ha dado libertad para que escojamos nosotros mismos y hallemos el camino que nos conduzca al significado de nuestra existencia.

Comprender que una Mente Superior existe es un proceso interno, iniciado por una inquietud excepcional, el presentimiento de un ser superior, un camino hacia si mismo, un reencuentro de la criatura consigo misma, un descubrimiento de sí. A Dios no se le conoce por la razón sino por la fe, la fe es conocimiento directo. (Porque vuestra fe no sea en sabiduría de hombres, mas en potencia de Dios (1 Cor 2:5 continuar al 2:10).
Debido a que tenemos libre albedrío entendemos porqué el Círculo Consciente de la Humanidad, Maestros Cósmicos, Jerarquías angelicales, llámenle como quieran a las entidades intermedias, no pueden obligar al Hombre a creer en Dios. De aquí que sea su trabajo muchas veces sea infructuoso. Es pertinente que recordemos que Satanás quería privar al hombre de su libre albedrío y eso también fue motivo de la lucha entre Miguel y aquél. Dios no fuerza al hombre, a seguirle, sí que lo llama desde todos los tiempos anunciando el camino para que elija entre las normas del bien o las normas del mal. Desde el madero, Cristo hace un llamado a todo el mundo para se acoja al Plan de Salvación. Si se estudia el plan de Dios que incluye el Rayo de Creación, las personas deberían pensar en que la Voluntad del Absoluto sólo llega a la Tierra a través de un número creciente de leyes espirituales y físicas e influencias de misericordia. Aunque nos hallamos alejado de Dios y estemos viviendo bajo 48 órdenes de leyes, y algunos en 52, cayendo la humanidad en general cada vez más en la involución, el amor de Dios se hace presente y espera a que un número grande y creciente de hombres y mujeres de buena voluntad regresemos a Él, y no quedarnos a medio camino pensando, por ejemplo, y creyendo, que el amor de Dios es tan grande que nos perdonará a todos, hagamos lo que hagamos. Hay tantas maneras de justificarnos con falsedades. Si la conciencia del hombre es insensible al reconocimiento de Dios nunca despertará sus facultades superiores que lo ligarán a Él más estrechamente. Los ojos del hombre estarán fijos en el suelo, clavados en la materia, y en ella se hará polvo. Pero si está centrado en la fe, y como dicen algunos, si tiene su centro magnético o centro de gravedad, puesto en el reconocimiento de Dios y es observador de sus mandamientos será capaz de progresar y, en especial, si siente que la vida no puede ser explicada en función exclusiva de la naturaleza, sin la mediación divina. Si se percibe que todo debe tener otra interpretación fuera de doctrinas de hombres, en algún otro nivel de significado, entonces se está en camino para comprender por sí mismo, por la percepción interior, la existencia de Dios. Y a consecuencia de la percepción de que Él existe y aquélla aumente, uno mismo es capaz de recibir con justa valoración las enseñanzas que se originan en su Palabra (“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová. Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza” Prov. 1:7. “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría; y la ciencia de los santos es inteligencia”. Prov. 9:10).
Como es sabido, vivimos en una pequeñísima parte de nuestros centros y cuerpos utilizando una ínfima parte de nuestras facultades. Y en vez de buscar nuestro desarrollo siguiendo el camino de la evolución espiritual, erramos en el sendero de la izquierda ansiando la satisfacción de nuestras bajezas que frecuentamos, adornándolas de justificaciones ilusorias. Por esas bajezas muchos personas hacen una búsqueda equivocada, pues, pretenden poderes, gloria, aplausos, dinero, estatus, lujuria, por este camino no formaremos nuestros cuerpos superiores. Si fijamos los ojos en la tierra como los animales y sólo miramos el mundo externo e interpretamos todo según la evidencia de nuestros sentidos, estamos haciendo las cosas de una manera equivocada.

¿Creemos que la Naturaleza se gobierna a sí misma en un justo equilibrio de sus propias partes y leyes? ¿Creemos entonces que la materia hace la mente? Mientras el materialista opina de esta manera, el creyente sabe que la Mente del Absoluto crea las sucesivas condensaciones de la materia. Nos enseña que nos movemos en un Universo creado. (“Porque en Él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos” Hechos 17:28. Siendo, pues, linaje de Dios… Hecho 17:29).

Esta creencia induce a un hombre a ser responsable de sus actos y estar agradecido por su propia existencia y todo lo que ésta representa. “Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El guarda el ser a los rectos, es escudo a los que caminan perfectamente” (Prov. 2: 6,7).
¿Cree entonces que el hombre que jamás sintió la existencia de una Mente Superior puede llegar alguna vez al “Yo” Real en sí mismo? ¿Cree que alguna de las cuatro leyes físicas fundamentales, o todas, es responsable de su ser? ¿Puede alcanzar un nivel superior de sí mismo si cree que nada hay superior a la inteligencia humana?

¿Cuál es la meta?, ¿sabiduría humana?, ¿éxitos humanos? o disponer un corazón y una mente humilde y aceptar a Dios sobre nosotros mismos?

Dos caminos se abren ante nosotros: la vacuidad de la nada eterna, el no ser eterno, la muerte eterna o, “Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos: y juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor; y así estaremos siempre con el Señor”. 1Tesalonicenses 4:17. “Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo, que entre tanto que estamos en el cuerpo, peregrinamos del Señor”. 2 Cor.5:6).

¿Polvo de estrellas, materia, o espíritus evolucionantes?.

Versículos citados de Casiodoro de Reina y la compilación de la Biblia del Oso. Basilea 1569

Ramatis Zand.

6 respuestas a No somos polvo de estrellas

  1. istria dice:

    Interesante y clara enseñanza, los felicito. Espero continúen pues sirve de guía a muchos. Gracias

  2. luzdelalma dice:

    Muchas gracias Istria por su interés en nuestros artículos, los cuales tienen la intención de enseñar y guiar espiritualmente a los internautas.

    • luzdelalma dice:

      Bendita tontera cuando el hombre a través de la oración y la fe encuentra la libertad del espíritu. Cuando el hombre supera su alma a través de creencias que lo hacen mejor que algunos que están desaprobando la palabra de Dios, seguidas a través de todos los tiempos por millares de millones de seres humanos.
      Bendita tontera que te da la oportunidad y la capacidad de pensar y encontrar en la tontera alguna guía para tu pobre espíritu elemental.
      Cristo dijo “perdónalos señor porque no saben lo que hacen” Bajo esta enseñanza nosotros decimos: perdónalos Señor, no saben lo que escriben.

  3. jorge dice:

    despues de esta clase magistral mi admiracion crece por esta bendita pàgina, y sobre lo otro solo me queda expresar: pobre alma.

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