El rehén psicológico

No sólo se busca la sumisión del otro mediante la fuerza de las armas, del poder económico o doctrinario, religioso o político, sino que también en las relaciones comunes de la vida del día normal.

Hay una forma de esclavitud de la cual no se habla, hay una especie de cautividad de personas que nadie informa porque no se considera como tal.

Hay quienes mantienen cautivas a personas sin que las leyes jamás los alcancen.

Hay personas que capturan psicológicamente a otras, manteniéndolas a su lado cual rehenes a cambio de que les paguen satisfaciendo sus propios deseos. Padres capturados por hijos, hijos por padres, esposas por esposos, socios por socios, amigos por amigos, compañeros de trabajo etc.

Hay personas que creen, y hacen todo lo posible para que así sea, que la persona amada obedezca y satisfaga todos sus mandatos. Sin embargo, el amor quiere que la persona amada, y toda otra, se desarrolle en cuanto aspecto esté capacitada.

Pero hay quienes con regalos y dinero y un buen pasar, amenazas y agresiones, pretenden comprar, y frecuentemente lo consiguen, la disposición del ánimo, el tiempo y la vida de la persona que dicen amar. Y así hay muchas personas que se entregan voluntariamente como rehenes de sus opresores, cambiando afecto y dedicación por bienestar y comodidad.

No es libre quien depende de la disposición ajena.

No es tiempo de esclavitud, por lo menos ante las leyes, sin embargo nos extrañaríamos al saber cuantas personas andan, buscan y mantienen esclavos o esclavas, cautivos y rehenes psicológicos para obtener beneficios de ellos, en algunos casos, el falso beneficio de fomentar la propia vanidad, el orgullo, la prepotencia y tantas otras. Cautivos que deben pagar la libertad que jamás les llega, satisfaciendo la voluntad de su capturador.

Existen muchas formas de esclavitud psicológica y muchísimas son las herramientas que se pueden utilizar, que se utilizan; la cohersión, la adulación, los afectos, las promesas, las mentiras, el engaño. Cuántas personas con enfermedades reales o imaginarias capturan, someten y guardan de rehenes a otras personas despertándoles y fomentando la compasión hacia ellas; otras que someten bajo amenazas que jamás se cumplen etc. E incluso con llamados al deber o invocaciones al amor.

Confunden el amor con la esclavitud. ¡Cuántos hay que estiman como de su propiedad a los miembros de sus familias exigiendo de ellos y no dando nada en cambio, ni siquiera en muchos casos buena voluntad o buena disposición de carácter!

Aquí hay un punto que considerar: que nadie está obligado a aceptarnos con nuestras formas negativas de ser, lo cual ahuyenta; tenemos que esforzarnos para que nos acepten por amor y por lo tanto tenemos que amar. Así mantendremos unión con nuestra familia, amigos y personas de trato diario. Quien ama no captura ni mantiene esclavizada a ninguna persona. El amor nos hace libres y nos une.

La mujer que teme a su marido, cree que le ama pero en verdad sólo le teme. El marido que teme a su mujer, cree que la ama, pero le teme. Puede temer que lo abandone por otro hombre, o que su carácter se torne intratable o que se le niegue sexualmente, etc. El hijo que obedece a un padre riguroso, le teme. El trabajador que le teme al patrón, le hace creer a este que le estima, que le respeta, que vela por sus intereses, etc. Ningún esclavo psicológico sabe lo que es amor, la esclavitud psicológica es incompatible con el amor.

La esclavitud psicológica destruye la convivencia. Depender psicológicamente de alguien es esclavitud. Si nuestra manera de pensar, sentir y obrar, depende de la manera de pensar, sentir y obrar de aquellas personas que conviven despóticamente con nosotros, entonces estamos esclavizados.

Sólo aquél que se hace libre sabe lo que es el amor. El esclavo no sabe lo que es el amor. Si somos esclavos del pensar, del sentir y del hacer de los demás, jamás sabremos lo que es amor. El amor nace en nosotros cuando acabamos con la esclavitud psicológica que ata fatalmente a otro por otras distintas razones que no son amor.

“Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre” dice el Artículo 4 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (se refiere al aspecto físico de las personas). Pero numerosos son las pacientes que acuden a los psicólogos, a los guías religiosos y a otros en busca de resolver sus angustias, penas y sus sufrimientos morales derivados de su esclavitud psicológica bajo múltiples formas de sometimiento: despersonalización, enajenación, alineación mental que frena el deseo propio para sostener necesidades ajenas en perjuicio de sacrificarse por el bienestar del opresor u opresora, algunos de cuyos resultados serán la angustia, la frustración, los estados depresivos etc. A veces, la liberación se desata en actos terribles; abandono de la familia, separación, asesinato. Por esto es necesaria un examen y la re-elaboración de relaciones internalizadas a nivel inconsciente que esclavizan la personalidad humana.

Es libre psicológicamente la persona que es conciente de su propia esencia y existencia, que sabe qué es y quién es, y se forja metas por conquistar. Esta es una cuestión que generalmente se resuelve en la adolescencia, pero que algunas personas aun en edad adulta la viven como crisis de identidad.

La libertad psicológica conlleva el uso pleno de las facultades racionales, pues el pensamiento es la facultad que nos permite distinguir entre una variedad de opciones que se nos presentan y discernir entre ellas eligiendo la que nos presente mayor beneficio.

Una persona libre es conciente de sus sentimientos y de sus emociones a los cuales valora sin dejarse gobernar por ellos, ya que se ha formado una jerarquía de prioridades donde la racionalidad es su cimiento lo que le permitirá tomar eficaces decisiones.

Para ser libres se requiere también tener fuerza de voluntad, puesto que sin ella somos presa de quien pretende cautivarnos.

El grado máximo de libertad tal vez se logra cuando somos concientes de nuestra trascendencia como seres humanos, cuando nos percatamos de que nuestra existencia sobrepasa esta vida mortal y se busca una meta en la inmortalidad. Es entonces cuando comenzamos a decidir en función de esa meta trascendente que supera todos los objetivos inmediatos. Nos liberamos de las ataduras de lo puramente material para ejercer una libertad que nos permita llegar a mayores niveles en nuestra realización espiritual, lo cual incluye necesariamente el amor incondicional al prójimo.

Ramatis Zand.

3 respuestas a El rehén psicológico

  1. Hi,

    Thank you for the great quality of your blog, every time i come here, i’m amazed.

    black hattitude.

    • luzdelalma dice:

      Agradecemos su comentario y le invitamos a seguir visitándonos en esta página, la cual tiene por objetivo presentar artículos que nos hagan reflexionar y cambiar nuestros hábitos con el fin de superarnos como seres humanos, especialmente en lo espiritual.

    • luzdelalma dice:

      We are grateful for your commentary and invite him to be still visiting itself in this page, our aim is to share articles to think and to grow as human beings to Christ Jesus’ service.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s