Puliendo nuestras vestiduras

Al término de los tiempos y ante un final inminente, los seres que siguen a Dios deben hacer un gran esfuerzo para comprometer su espíritu con su creador, el cual mira angustiado su obra en la tierra viendo esa capacidad de destrucción que el hombre ha adquirido durante su tiempo de vida y su paso por este planeta.

Vemos con tristeza la desolación, la barbarie del hombre al provocar tanto daño a esta maravillosa tierra, la cual ha acogido amorosamente a todos los seres sin restringir, en amorosa dádiva, sus variados frutos, sus delicadas flores y su frescas aguas, mas el hombre, indiferente, arremete esta Madre Tierra la cual, herida de muerte, en muy corto tempo negará sus frutos y el hombre sucumbirá por el hambre, la sed y la inseguridad.

Por eso, amados, debemos hacer un gran esfuerzo, intentando cambiar nuestra conciencia y amando esta casa maravillosa la cual nos diera nuestro amado Padre para que fuéramos felices, para que viviéramos en paz, en armonía y en prosperidad. Animémonos a hacer un gran esfuerzo pues todo justo sabe que será llevado lleno de amor y misericordia donde encontrará el amoroso abrazo de nuestro Dios, el cual espera impaciente que todos hagamos este esfuerzo que nos hará libres y, además, encontraremos el regocijo, el amor y la felicidad tan esquiva en estos tiempos.

Elevemos nuestras almas, nuestros corazones, cantemos alabanzas al Señor, hermanaos los unos a los otros. No miremos con ojo crítico al hermano, no murmuremos, pues la murmuración trae escarnio al que la provoca. Caminemos de la mano unidos en este día de adoración para que todas las cosas sean para vuestro beneficio y vuestra satisfacción.

Hagamos crecer el amor en nuestros corazones, sin restricciones, perdonemos los errores de los otros, no juzguemos. Recordemos que si queremos estar en la presencia de Dios debemos pulir nuestras vestiduras para que reluzcan frente a aquel que nos dio esa gran oportunidad de conseguir esta salida maravillosa a la gran salvación donde nos espera el gran paraíso y ese estado de plenitud que nuestra alma añora.

Esperando que meditéis en estas palabras, que hagáis lo bueno, que no pongáis las cosas materiales antes de las espirituales, pues estas cosas materiales no os salvarán.

Esto no quiere decir que os dejéis estar en la indolencia, si no más bien, no dar como dios al dinero ni como dios a las posesiones sino como un regalo que Dios da a sus hijos cuando estos merecen ser premiados por su esfuerzo fe y determinación.

Paz reverencial.

A. y A.

3 noviembre 2008

2 respuestas a Puliendo nuestras vestiduras

  1. anelaisi dice:

    Es un articulo ,con mucho ,amor y aviso de lo que estar por venir .Es bueno esta alerta y vigilantes …Bendiciones…

  2. luzdelalma dice:

    Estimada Anelaisi:
    Agradecemos su comentario para este artículo, el cual nos describe la penosa situación por la que atraviesa la madre tierra por culpa de los humanos y nos señala el camino que debemos seguir para encontrar la salida hacia el gran paraíso que Dios nos ha prometido al cumplir con sus mandamientos, creer en su Hijo Jesucristo y seguir su ejemplo.

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