Descubriendo nuestro ser

Cuando una persona pule la piedra bruta de su naturaleza, cuando comprende la terrible tragedia que es llevar a cuestas tantos defectos se percata de la necesidad imperiosa de realizar un trabajo más intenso y efectivo para no ser un abominable en camino hacia la involución sino alcanzar pronto las bendiciones que esperan a todos quienes liberan su conciencia.

Todo lo que sucede en la vida, bien aprovechado, se presta magníficamente, para este trabajo de superación personal que nace de reconocer los propósitos y las necesidades del alma. Tanto las más desdichadas circunstancias de la vida como los éxitos mayores, todo lo bueno, para incrementarlo, todo lo malo, para rechazarlo que nos suceden, ambas experiencias justas y necesarias, debemos transformarlas en experiencia provechosa para pulir nuestro ser aparente. Una vida con muchos altibajos, con muchas oportunidades de sumergirnos en pasiones, siempre que las venzamos, será de más provecho que una vida sin obstáculos, sin problemas. He aquí la diferencia entre la vida de un ermitaño que se aleja de los pecados del mundo y de sus problemas y la de un hombre que vive en el mundo pero que no se deja corromper por él.

Una persona obtendrá mejor provecho de las peores circunstancias de la vida si tiene un espíritu decidido en las cosas de Dios. En un vivir alejado de tentaciones no nos descubrimos tantos defectos como cuando nos vemos rodeados de circunstancias negativas. No significa esto que debemos ir al encuentro de las tentaciones o de las tragedias ni de aventuras. Cada cual a lo suyo y a “cada día su propio afán”. No hay que ir a la búsqueda de sufrimientos considerando que toda persona ya sufre bastante en este mundo sin tener necesidad de correr tras más dolor. Más aún considerando que el dolor en sí mismo no salva a nadie. Muchas personas que sufren no por ello se salvarán. Muchos son los que están en el infierno y sufren y no por este dolor se salvarán. El dolor no es el medio que Dios nos dio para lograr la exaltación, sino el gozo bienaventurado, tanto en la tierra como en el cielo. Si el cielo fuera un lugar de dolor, nadie lo buscaría. ¿Dónde estaría el amor de Dios? El dolor se origina como consecuencia de nuestros actos pecaminosos. Sufrimiento, sexo, sangre son propios de Satanás.

Es claro que un ermitaño metido en el fondo de su caverna no tendrá tantas oportunidades de verse enfrentado a tentaciones que lo induzcan a observarse y a eliminar defectos como una persona que viva en ciudades. Coincidimos con algunos esoteristas, en que el camino del mundo es más rico en posibilidades de descubrirse a si mismo y consecuentemente de luchar contra los propios defectos.

Entonces tenemos frente a nosotros dos caminos: el de la soledad o no acción entendida como un retiro de la sociedad, no como inacción puesto que esta no existe, en la que se puede desarrollar algunos talentos; y el camino de la acción, la vida en el mundo, donde se alcanza el heroísmo, donde se forja el carácter y la voluntad, donde la persona golpe a golpe en el yunque de la vida cotidiana moldea su vida.

No es recomendable el camino de la soledad o no acción, a no ser como retiro espiritual realizado de vez en cuando, a fin de ordenar confusiones, resolver errores o como un balance de nuestra conducta. Quien se abstiene de la acción se abstiene de experiencias mayores y por lo tanto disminuye su posibilidad de crecer espiritualmente. Recordemos que Dios nos envió a la materia para que conociéramos e hiciéramos; ordenó a Adán a “sojuzgad la tierra… señoread todas las bestias que se mueven en la tierra” (Gen. 1:28) “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén para que lo labrara y lo guardase” (Gen. 2:15). Todo cristiano sabe que Jesucristo, envió a sus discípulos a predicar a las gentes del mundo y sabe también del tremendo trabajo del apóstol Pablo de enfrentarse a las naciones, acción por excelencia.

Así como el cuerpo crece con alimentos y se mantiene sano con ejercicios, así también el alma crece con alimento espiritual y el ejercicio de la práctica de las virtudes. Ayuda a reconocer nuestro alimento si consideramos que debemos buscar:

1.-La acción que induzca a entrar en la senda angosta. (Escuelas místicas, religiones)

2.-El arte, que afine nuestra sensibilidad y atraiga inspiración. Este ejercicio conduce a la …

3.-Filosofía y cuando ésta se torna incapaz de responder a las preguntas se llega a la…

4.- Fe.

Cuando uno se enfrenta a situaciones críticas es cuando los defectos se pueden apreciar más claramente, si es que se está con alguna conciencia alerta. En ese estado podríamos descubrir que tal o cuál persona, tranquila y serena en la vida normal, se desgarra en histeria viviendo un hecho crítico. Por ejemplo, hay personas que se sienten muy seguras porque tienen el bolsillo lleno de dinero, pero en cuanto se les acaba entran en la desesperación.

En los altibajos que vivimos podremos encontrar situaciones propicias para la obra en sí mismo. En esas situaciones, cuando la sociedad o la naturaleza nos exigen todas nuestras capacidades para responder adecuadamente a sus requerimientos; en esos momentos de crisis y de tensión es cuando se aprovechan los defectos para sobresalir y dominarnos. Debemos estar alertas para aprovechar tales circunstancias en nuestro provecho, no envolviéndonos con los acontecimientos e identificándonos con ellos ni con objetos, a tal extremo de olvidarnos de nosotros mismos y de todo lo que hemos aprendido en nuestro camino hacia el logro de un futuro eterno. Si estamos alertas, si aplicamos nuestra conciencia a nuestro propio ser y a nuestra propia vida, observaremos asombrados que teníamos defectos que antes jamás sospechamos siquiera.

Debemos acostumbrarnos a desarrollar nuestro sentido de introspección, no sólo ello nos servirá para conocer o reconocer nuestros defectos, sino también para saber más de nosotros mismos y permanecer durante más tiempo concientes de quien somos. Este sentido de la introspección, esta capacidad del ser humano se encuentra ignorada o en algún estado de atrofia en muchas personas. Nuestra obligación es desarrollar el talento para auto observarnos progresivamente, y a medida que esa capacidad aumenta con el ejercicio cotidiano será más fácil descubrir defectos y controlarnos en muchas circunstancias.

Tal vez descubramos que ya no herimos a nuestros adversarios con los puños ni con acciones, sino con una sonrisa o una carcajada o una mirada. Tal vez no hicimos las cosas apropiadamente, con la dedicación a que estamos obligados, tal vez no hemos terminado aquello que emprendimos. Tal vez no estemos actuando del modo correcto, en el lugar apropiado. Tal vez seamos simpáticos con nuestros compañeros de trabajo y ásperos en nuestro hogar. Tal vez seamos serviciales con quienes utilizan mal nuestra ayuda. Tal vez nos dejamos utilizar creyendo que eso es tolerancia o bondad. Tal vez no respondimos con fuerza ante una mentira, tal vez no defendimos con suficiente energía a Jesucristo, tal vez no fuimos vigorosos para delatar la injusticia ni la maldad, tal vez no le dimos tiempo suficiente para reflexionar si tal cosa que hizo alguien fue buena o mala, tal vez dejamos pasar muchas cosas por debilidad, por no comprometernos o por indiferencia. Tal vez no analizamos que el delito se viste de virtudes, que el enemigo se presenta como un salvador, que el falso mártir se presenta como un servidor de las personas que sufren.

Hay tantas cosas que tenemos que descubrir en nosotros, controlarlas, eliminarlas, crearlas. Hay tanto que hacer para ser mejores. El camino es largo, mas no difícil si confiamos en el Señor y le obedecemos, pues ÉL es quien nos da las normas para llegar a ser como su Padre que está en los cielos ( Mateo 5:48).

¿Qué nos impide entregarnos a Él de todo nuestro corazón, con toda nuestra mente, con todo nuestro esfuerzo?

Ramatis Zand.

8 respuestas a Descubriendo nuestro ser

  1. Juan Carlos dice:

    Estimado Maestro Ramatis Zand, muchas gracias por esta magnífica “síntesis”, tan simple y clara, entre el Camino de Perfección y el Camino de Salvación. Bendiciones.

  2. luzdelalma dice:

    Muchas gracias Juan Carlos. Es importante hacer una introspección diariamente, con el objeto de descubrir nuestros errores y defectos y así tener la posibilidad de superarlos y de ir creciendo espiritualmente, aumentando paulatinamente nuestra conciencia.

  3. Catalina dice:

    Muchas gracias por esta breve descripción de los demonios que nos atacan diariamente. Puedo dar fe, que aún en los momentos más dificiles, Jesús nos protege y nos da paz. Cuando uno comienza a “preocuparse” por los problemas cotidianos es cuando debemos saber que nos atacan los defectos que llevamos dentro. Cuando nos “ocupamos” de los problemas es cuando Jesús nos levanta y soluciona todo lo que nosotros como humanos no podemos lograr. Invito a todos los que leamos este y otros textos de esta pagina a que meditemos sobre lo que se nos entrega, que sonmucho mas que lineas, tienen un contenido tan profundo que requiere esfuerzo conocerlo.

  4. luzdelalma dice:

    Agradezco su comentario, estimada Catalina. Es importante analizar y como dices meditar los distintos temas tratados con el objeto de comprenderlos en profundidad y así poder actuar de forma de ir creciendo como persona y especialmente en el plano espiritual.

  5. ESTEBAN A dice:

    AGRADESCO MAESTRO RAMATIS ZAND SUS PALABRAS EN ESTE ANALISIS QUE UD REALIZA YA QUE ME AYUDA A COMPRENDER AUN MAS LOS OBJETIVOS QUE DEBO PLANTEARME A DIARIO, ASI COMO EL AUTOEXAMINARME, PUES SON MUCHOS LOS DEFECTOS SUTILES QUE AFLORAN EN MI Y QUE ESTABAN PASANDO INAPERCIBIDOS. AHORA TRABAJO EN ELLOS.

    SALUDOS

  6. luzdelalma dice:

    Muchas gracias Esteban por sus palabras. Estamos contentos por ayudar con nuestros artículos a descubrir nuestros defectos, especialmente los sutiles, que están arraigados en nuestro interior y que son más difíciles de percibir, y de esta forma tener la posibilidad de trabajar sobre ellos y eliminarlos de raíz. Así iremos escalando espiritualmente paso a paso hasta lograr cumplir con la meta durante esta vida terrenal.

  7. Miguel dice:

    Siendo una persona antisistemica, por llamarlo de alguna forma, siempre he disfrutado mucho de la soledad, pensando que en ella me refugio de muchos males… leyendo vuestras palabras encuentro la respuesta de porque partcipar activamnete en sociedad, es ahí donde se puede hilar fino en la busqueda de los defectos, esos que como bien mencionan, no se advierten facilmente.

    Muchas gracias.

    • luzdelalma dice:

      Muchas gracias Miguel por su humildad y valentía en reconocer que refugiándose en la soledad no se puede lograr el avance espiritual que se lograría participando en las actividades mundanas en estado alerta, consciente y es aquí donde tenemos la oportunidad de detectar nuestros defectos, por lo tanto, poder trabajar sobre ellos y eliminarlos definitivamente de nuestro ser. Al comienzo es difícil darse cuenta de que poseemos un determinado defecto, pero a medida que uno trabaja en sí mismo, se facilita la detección de ellos y también se nos aclara y facilita la forma de trabajar sobre las virtudes que los contrarrestan y que terminan por eliminarlos de nuestro interior.

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