El origen del origen

En un principio no existían luces ni sombras ni oscuridades, pero allí estaban todas las formas afanosas de hallar sus exactas figuras en largas cadenas de existencias. 

 

En un principio no existían los universos, pero allí estaban todos los astros, bebiendo la luz de los espacios increados.

 

En un principio no existía el sol ni la luna ni los planetas, pero giraban en órbitas exactas, obedeciendo a la materia no creada.

 

En un principio no existía la tierra, pero allí estaban sus verdes valles, sus amarillos desiertos, sus montañas pujantes, las abisales  simas de los mares, los inhóspitos glaciares y los hielos derivantes.

 

En un principio no existían los claveles ni las hierbas ni las madreselvas, pero allí germinaban, ocultas en lo más  hondo del misterio.

 

En un principio no existían los animales, pero allí estaban las mariposas y los picaflores acariciando los aires; el delfín, abrazado por aguas juguetonas; la fascinante serpiente; los ojos de los tigres, la fuerza el elefante y el misterio del cuerno del unicornio.

 

En un principio no existían las sílabas, pero estaban dichas todas las palabras; allí estaba la palabra amor, la palabra libertad y la palabra hombre.

 

En un principio sin, embargo, nada de esto existía.

 

En un principio no existían los sonidos, pero allí estaban todos los idiomas anhelosos de gargantas de hombres generados.

 

En un principio no existía el hombre, pero allí estaban todos los pueblos arrojando desde antaño sus cadenas.

 

En un principio nada de nada existía, pero todo desde siempre estuvo  allí. Allí estaba el tiempo pasado  y el futuro, en único presente inexistente. Allí estaba  tu mano amiga, la sonrisa de la amada; allí está el beso prometido, el beso anhelado, el beso ignorado.

 

En un principio, en comienzos sin inicios, existía el tiempo inexistente, la materia increada, el espacio incontenido, la forma sin cuerpo, el eterno origen, el final infinito, la palabra silenciosa, el Dios no nacido, lo Único, lo Increado, lo Absorto en Sí Mismo. Y fue llamado Brahm, Piromi, Kaos, Absoluto,Materia Primordial y con otros nombres en los tiempos, queriendo atrapar la esencia de su ser y de su origen. Y también llamaron Apeirón, Pneuma, Hyle, Logos, al existente por Sí Mismo, al Átomo absoluto, Nebulosa Original.

 

Allí en comienzos sin inicios, estaba eterna, sin necesidades, la Esencia Primordial, sin deseos, en Sí Mismo perpetuado.

 

¿Por qué el misterio de nacer de su existencia, los dioses creadores, el orden natural y los afanes de los hombres?

 

Y el misterio se sumerge en el misterio del origen.

 

Ramatis Zand

 

2 respuestas a El origen del origen

  1. MC dice:

    Sres Luz del Alma, deseo agradecer al Sr Ramatis Zand
    por su escrito “El origen del origen” es muy bello, es como una bella música o poesía que me ha impresionado profundamente.Gracias.

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