Mensaje de Navidad 2008

 

Al entrar en la espera inmediata del tiempo que ya se está cumpliendo, queremos expresar a cada uno de todos nuestros hermanos, que les damos las gracias por la cálida acogida de estas páginas que nos ayudan, a unos y a otros, sumándonos, desde nuestra perspectiva, a tantos esfuerzos del mundo cristiano, a conservar el deseo y la voluntad de seguir en el camino de nuestra salvación como principal motivo en la hora en que Dios está presuroso a entrar para seleccionar a su pueblo.

Damos las gracias a aquellas almas que han aceptado con amor y abnegación hacer la voluntad de Jesús, por cuanto su ejemplar conducta nos alienta a continuar el sendero trazado por el Cristo quien nos da, con su ejemplo, la clave para nuestra salvación.

 

Queridos hermanos, quiero poner énfasis en las virtudes del Cristo, debemos desarrollarlas y cultivarlas como un gran tesoro. Durante dos mil años a la humanidad, y muchas veces a nosotros mismos, se nos ha pedido que luchemos contra nuestros enemigos invisibles, que elevemos altas vallas de contención para que no penetre en nosotros y así no nos dejemos engañar por estas entidades malévolas que nos confunden, arrastran y denigran en todo el quehacer espiritual. Recordemos que para que Jesús y el Espíritu Santo residan en nosotros debemos primeramente limpiar nuestra conciencia: hacer que nuestro interior sea un templo que pueda cobijarlos a ambos. Sin embargo, en muchos casos, los seres inmundos ponen barreras a esta conciencia que está aún en letargo y en somnolencia.

 

Hagamos pues, un gran esfuerzo, pongamos fin a esa dormidera, veamos la claridad de la palabra inspirada por el Creador. Sembremos semillas de buenos pensamientos en nuestra mente y en nuestras emociones, para que fructifiquen frutos de santidad; traigamos a nosotros ese regalo que se nos da por gracia el cual es la superación del individuo cuando cumple amorosamente con las leyes dispuestas por Dios y no por los hombres.

 

Cuando en nuestros sentimientos en nuestro corazón prenda la duda y el deseo de enemistad hacia nuestros hermanos, ese es el momento cuando debemos actuar para eliminar ese demonio que nos devora en cada instante y nos vuelve cada vez más indefensos a los ataques furtivos de las tinieblas. Limpiemos nuestra alma y nuestro corazón hagamos que reluzca la verdad y la misericordia de Dios en nosotros. Pongamos en nuestra vida la templanza, el amor y la perseverancia.

 

Cumplamos con nosotros mismos dando a Dios la satisfacción de un pronto encuentro y no nos rindamos a las acechanzas malignas. Sintamos reforzado nuestro espíritu y nuestro corazón para que con el amor de Dios y su misericordia seamos sustentados en estos últimos días. Recordad que la rectitud y el amor, la constancia y el esfuerzo irradian brillantes luces las cuales iluminarán otras almas y éstas seguirán nuestro ejemplo. Cumplamos con nuestra obligación de siervos de Dios y rindamos nuestros espíritus en el amor de Cristo, quien está dispuesto a escuchar nuestras súplicas y prodigar misericordia a todos aquellos que han puesto su corazón al servicio de Él.

 

En estos días en que recordamos el nacimiento de Jesús, su venida a este planeta para levantar a la humanidad caída, dándonos el mayor regalo que podemos recibir que es el de nuestra salvación eterna, os expresamos nuestro amor, grande y verdadero, y os deseamos que recibáis la protección de quienes os aman incondicionalmente.

 

A. y A.

4 respuestas a Mensaje de Navidad 2008

  1. Miguel dice:

    Ser ejemplo…que importante es entender este objetivo, que bien que lo mencionen… que nos recuerden que es una de las mejores formas de participar activamnete en el plan, es siendo un exelente ejemplo, de superación, de avance en el camino iluminado de cristo.
    Muchas gracias.

    Que Dios siga dando luz a vuestro camino, como hasta hoy lo ha hecho.

  2. luzdelalma dice:

    Estimado Miguel: Le deseamos muchas felicidades en esta navidad, y que la paz, justicia y sabiduría en la doctrina de Cristo Jesús le acompañen en el nuevo año que inicia.

  3. Carmen dice:

    He vuelto a leer este mensaje y a pesar de que ya pasaron las fiestas, no dejo de pensar en el gran significado de éstas fechas.
    Que gran amor el de nuestro Padre al darnos a su hijo para nuestro beneficio, y no solo eso sino que el hecho de enviarlo a ésta tierra, hecho hombre carnal, sufriendo, viviendo y entendiendo muy de cerca como es el ser humano, simplemente escapa a mi entendimiento, y solo puedo agradecer y hacer una vez más votos de una vida espiritual más plena. No es fácil pero tengo la certeza que con la protección divina y el amor del Padre y de mi amado Jesús puedo salvar todos y cada uno de los obstaculos que se me ponen en el camino.
    No encuentro palabras para agradecer como día a día se va aclarando el por qué estoy aqui, como voy entendiendo el proposito de Dios para conmigo.
    Nuevamente gracias al Padre, y a usted maestro por compartir cada semana sus artículos.

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