El Pescador

Sobre las verdes aguas de un plácido lago, vuelan graciosos flamencos rosados. En reflejos del agua sus vuelos veloces quedan como pinceladas rosáceas besando la ondeada y suave superficie. A lo lejos, los árboles, como inmóviles personajes silenciosos, ofrecen sus brazos verdes para cobijar a las aves después de sus vuelos.

En un recodo de este lago, en silencioso ademán, espera el pescador paciente. Su barca es mecida por el viento y semeja una nuez en tan extensas aguas verdes.

Refulge el sol sobre las aguas, de plata colora los peces; las aves y el hombre esperan impacientes.

Así Dios espera poder rescatar las almas de los hombres del fondo de lo no sabido.

A. y A.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s