Casualidad, causalidad

«Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la ley. Casualidad no es sino un nombre para la ley no reconocida; hay muchos planos de causación, pero nada se escapa a la ley.»

El Kybalion.

Tomemos los siguientes versículos bíblicos para nuestra presente reflexión:

  • 1 Corintios 15:44, “Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual”.
  • 1 Corintios 15:46, “Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual”.
  • 1 Corintios 2:14,” Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente”.
  • Santiago 3:14,”Pero si tenéis envidia amarga y contención en vuestros corazones, no os gloriéis, ni seáis mentirosos contra la verdad”.
  • Santiago 3:15,”Que esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrena, animal, diabólica”.

Reiteremos, dos clases de sabiduría: divina y animal o diabólica.

Este hombre animal, sometido como estamos todos a la ley de causa y efecto, causalidad, consecuencia, retribución o acusación ética, karma, por el camino de su propia sabiduría (diabólica) no podrá salirse de esta ley, pues el pecado atrae pecado, y así hasta la segunda muerte. Significamos la voz karma no sólo como resultado de la acción sino como la acción moral de encadenamiento.

El karma en sí no trae mejoría espiritual pues nuestras acciones por lo común son erradas y tendientes al pecado contra la naturaleza de la divinidad del propio hombre.

Decíamos que la consecuencia del mal es el mal. Del pecado no nace la virtud ni del mal nace el bien. El bien es fruto del bien y el mal de sí propio. El ejemplo clásico para señalar que el bien nace del mal es la representación de una flor de loto sobre el barro. Mas tal flor creció en el barro, mas no es propiedad del barro.

Así en el infierno no hay bien ni en el plano divino hay mal. Entonces el pecado y la virtud, el bien y el mal son dos opuestos irreconciliables.

Ese hombre animal aludido ¿qué posibilidades tiene de salirse de la ley de karma?, mas bien va en camino de agravarlo y merecer un karma Némesis, como el pecador aludido tantas veces en la Biblia cuyo destino inexorable es el abismo, abriéndose ante sí el camino de la involución.

¿Qué sucede con aquellos que no siguen las modalidades de conocimiento liberador? Se cierra sobre ellos la imposibilidad de la trascendencia, pues la acción negativa trae como consecuencia el efecto negativo; va de pecado menor a pecado mayor, y así, ad vitam aeternam. ¿Cómo poder liberarse de esta ley inexorable si llega a un punto en que no tiene conciencia siquiera de su existencia, como tantos seres dormidos?. Reiteremos, sabemos por esta ley que la consecuencia del mal es el mal, y siguiendo esta cadena, ¿Cuándo podrían romperse los eslabones kármicos siendo cada acto perverso consecuencia de otro?.

¿Dónde quedaría la misericordia divina para esta alma? Dios, en su infinita misericordia con el ser humano olvidadizo de su amor, le da una oportunidad de salir del protocolo original del karma por una nueva opción que le permite, al individuo atento y capaz de organizarse ante nuevas posibilidades, algunos cambios en la acción con el fin de sorprender a la  infalible ley kármica. La casualidad, que no es ley, es una oportunidad que da la providencia divina, no por el propio esfuerzo personal, sino por la gracia de Dios. Ese estado de la gracia que da pie al cambio es la casualidad la cual no tiene regulación sino mas bien es un impulso energético el cual hace que este evento se efectúe en el momento no esperado ni por los jueces ni por el hombre, originando la casualidad por la cual la gracia de Dios le da una opción al hombre, sea positiva o negativa, según su evolución. Orígenes, uno de los más fecundos escritores cristianos de la antigüedad, sostenía que un elemento importante que había que tener presente era la noción de libre albedrío. “Las Escrituras contienen innumerables pasajes que establecen con suma claridad la existencia de la propia voluntad”, escribió. Depende del hombre elegir el camino correcto que se le presenta, de él depende aprovechar o rechazar esta oportunidad casual.

Por supuesto, la ley de causa y efecto y la casualidad tienen su causa primera en Dios Padre.

Caso distinto de este descrito es para aquel que ha despertado conciencia y se esfuerza por agotar su karma.Tanto para el hinduismo como para el budismo, el karma no implica solamente las acciones físicas sino que agrega las palabras y los pensamientos como generadores de reacciones. Y también tanto el budismo como el hinduismo creen que mediante la práctica de esas respectivas religiones, las personas pueden escapar del condicionamiento del karma y así liberarse de los cuatro sufrimientos, enumerados igualmente en ambas religiones: nacimiento, enfermedad, vejez y muerte.

En el Baghavad Gita, Krisna explica el arte ciencia del karma – yoga afirmando que quien realiza sus actividades en sacrificio al Bhagavan Supremo no acumula karma y por lo tanto trasciende el cautiverio del mundo material y se libera de la energía ilusoria. Esta actividad de sacrificio se llama akarma, la acción sin reacción. El Narada-Pancaratra explica que el arte de karma yoga es Hrsikesa-sevanam: servir al Señor de los sentidos con los sentidos de uno mismo.

El gurú es el maestro que enseña a sus discípulos el arte ciencia del akarma, la acción sin reacción.

La liberación de la gran cadena del karma llega a través del conocimiento, ”Así como un fuego ardiente convierte la leña en cenizas, ¡Oh Arjuna!, así mismo el fuego del conocimiento reduce a cenizas todas las reacciones de las actividades materiales” (Bhagavad Gita 4-37). Este fuego del conocimiento se refiere a la conciencia del jiva de su propia posición constitucional como eterno sirviente del Supremo. Cuando uno se rinde a Bhagavan, trasciende inmediatamente todo el karma pasado, presente y futuro.

Para el cristiano observante la muerte de Cristo en el madero paga el precio del rescate por toda la humanidad, mas el perdón es solo para quienes optan por someterse a los fundamentos del evangelio, fe, arrepentimiento (contrición) y bautismo. Fe para creer y conocer el poder redentor de nuestro Señor Jesucristo, arrepentimiento y contrición para entender y sentir la gravedad de la falta y rechazarla en lo presente y futuro, dolor moral que limpia del pecado, y la firme resolución de no volver a ofender con el pecado, y finalmente el bautismo para morir a semejanza de Cristo y trasformar el propio hombre viejo en el hombre nuevo, perdonado por Cristo en su convenio con la presente dispensación. La redención por la muerte de Cristo no actúa mecánicamente sobre los hombres ni es obligatoria, lo cual iría contra el libre albedrío del hombre,  sino que requiere de la libre elección de la persona que solicita tanto el perdón como ser miembro de la Iglesia de Cristo.

Cristo perdona nuestros pecados, mas cada cual debe agotar la consecuencia de su propio pecado, el karma, pues todos debemos ser responsables de nuestros actos y responder por ellos ante Dios y ante los seres que ofendimos. Así como pretendemos premios por nuestros actos buenos debemos aceptar que debemos pagar por nuestros malos actos. Este consecuente sufrimiento moral, por el cual se es conciente de la falta, y por el cual se clama perdón, forja además el carácter para no pecar más. Esta es la misericordia de Dios que envió a su Hijo sin el cual el hombre no tendría el beneficio de su muerte redimidora por la cual puede encontrar el camino de la salvación.

Algunos versículos cristianos referentes al karma:

Mateo 7:2 “Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os volverán a medir”.

Mateo 23:32 “¡Vosotros también henchid la medida de vuestros padres!”

Marco 4:24.”Les dijo también: Mirad lo que oís: con la medida que medís, os medirán otros, y será añadido a vosotros los que oís”.

Lucas 6:38.”Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en vuestro seno: porque con la misma medida que midiereis, os será vuelto a medir”.

Gálatas 6:7 ”No os engañéis: Dios no puede ser burlado: que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.

Galatas 6:8 ”Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna”.

Sentencia semejante a la de los Puránas: «Todo hombre recoge las consecuencias de sus propias obras».

por Ramatis Zand

4 respuestas a Casualidad, causalidad

  1. teresa dice:

    Una vez más, GRACIAS por todos los temas tratados que tanto nos ayudan en este difícil caminar.

    • luzdelalma dice:

      Agradecemos su comentario y le invitamos a seguir visitándonos, ya que nuestro objetivo es ayudar con nuestros artículos a todas las personas que, como Ud., tengan interés en su superación espiritual.

  2. graciela canales dice:

    Que hermoso compendio de sabiduría a travez de las distintas disciplinas espirituales.
    Muy claro y profundo el analisis de la ley de causa y efecto, sobretodo en su relación con las cosas del diario vivir.
    Muchas gracias por tan gran tesoro de sabiduría.

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