Te alabamos Señor

Aun en estos tiempos, en que la asolación aumenta día por día, el devoto alaba a Dios. No por temor a los tiempos del fin que se expresan claramente en nuestra visión cotidiana, sin que busquemos signos en la tierra y en el cielo, que allí están, sino que en este cumplimiento, los devotos vemos también el cumplimiento de toda promesa de Dios. Alabado sea, y su Hijo.

El tiempo de la salvación ha llegado y los segadores apartan la cizaña del trigo.
El tiempo de la ira justa de Dios ha llegado.

Él arrojará de la tierra, como su Hijo arrojó a los mercaderes del templo, a todos los mercaderes de su palabra, a los que han quitado la llave de la ciencia (Lucas 11:52); a aquellos que como los antiguos fariseos no entran en el cielo y no dejan entrar (Mat. 23:13), a todos los que ofenden al prójimo, a los burladores, a los engreídos, a los esclavizadores, a los adoradores de becerros de oro; a los hacedores de guerras, de hambre, de enfermedades, ofreciendo a sus anticristos todos estos males, en hecatombes de miles, millones de víctimas inocentes de sus ambiciones.

La tierra será limpia para que la habiten los limpios de corazón.

El tiempo de la promesa ha llegado para justos y pecadores. No nos atormentemos por aquel que no nos escuchó, pues este eligió ese camino, tiene libre albedrío. ¿Cómo podríamos ayudarlo si nos considera equivocados? Ya no es tiempo de llamar setenta veces siete. Ahora debemos defender, cuidar y retener lo que hemos logrado para nuestro espíritu, debemos cuidar nuestras lámparas para la llegada del Redentor, mas, a pesar de ellos que se apartan de ti, te suplicamos por todos los caídos y los tibios.

Mas, el siervo negligente tendrá su recompensa.

Te alabamos Padre, Dios de justicia, porque ha sido grande tu misericordia al apartarnos del camino de perdición, mostrándonos el dolor profundo de la contrición y ofreciéndonos el perdón por la preciosa sangre de tu Hijo (1 Juan 1:7).

Te alabamos Padre porque aún en estos tiempos de tu ira justa, en que tu dignidad ha sido ofendida por el Hombre, ves la pequeñez de quienes te temen reverentemente y te aman; y tienes ojos y oídos para ver y escuchar nuestros clamores y darnos la guía y consuelo para que las aflicciones que tendremos en estos tiempos próximos nos preserven de todo pecado.

A ti Padre justo van nuestras alabanzas en estos tiempos de congoja y para tantos, ya tiempos de tribulación.

Desde estas oscuridades, te alabamos Señor.

Ramatis Zand

4 respuestas a Te alabamos Señor

  1. MC dice:

    No cerremos nuestros corazones y alabemos al Señor.

  2. Ely de San bernardo dice:

    Ely de San Bernardo dice:

    Cada día me doy cuenta de la verdadera razón en la cual se encuentra la humanidad, tan ciega y perdida en sus desdenes, quisiera ayudarlos pero me duele saber que ellos mismos cierran las puertas a Dios.

    Doy gracias al Señor, pues da el amor y misericordia en la cual nos sostiene.

    En mi corazon le ruego no nos aparte nunca. Bendita sea su palabra que nos lleva y consuela.

    Gracias.

    Ely de San bernardo.

    • luzdelalma dice:

      Querida Ely de San Bernardo; tal como Usted expone, el mundo esta inmerso en dolor y sufrimiento. Quienes seguimos a Cristo, solo nos queda mantenernos firmes, y mediante la oración, ejemplo y buenas obras, consolar al que sufre.
      Sigamos con fuerza el camino de Cristo.

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