Templanza, amor, perseverancia

Al entrar en la espera inmediata del tiempo que ya se está cumpliendo, queremos expresar a nuestros queridos hermanos que damos las gracias a Dios por conservarnos el deseo y la voluntad de seguir en el camino de la salvación como principal motivo, en la hora en que Él está presuroso a entrar para seleccionar a su pueblo.

Damos las gracias  con amor y humildad por dejarnos seguir las huellas dejadas por nuestro amado Jesús, quien nos da con su ejemplo, la clave para la salvación. Pongamos énfasis en las virtudes del Cristo que debemos desarrollar y cultivar como un gran tesoro. Muchas veces se nos ha pedido que luchemos contra nuestros enemigos espirituales, que hagamos altas vallas de contención para que no nos dejemos engañar por estas entidades malévolas, para no ser confundidos, arrastrados y denigrados por ellas en tanto que realizamos nuestro quehacer espiritual.

Abramos conciencia para evitar que Satanás no nos deje actuar, pues él y sus secuaces ponen barreras en las conciencias que están aún en letargo y somnolencia. Hagamos un gran esfuerzo, pongamos fin a esa dormidera, veamos la claridad de la palabra inspirada por el Creador. Pongamos buenos pensamientos en nuestra mente y en nuestro espíritu, traigamos a nosotros ese pequeño regalo que es la auto superación del individuo cuando cumple amorosamente con las leyes dispuestas por Dios y no por los hombres. Cuando en nuestros sentimientos y en nuestro corazón prenda la duda y el deseo malsano hacia nuestro hermano, ahí es cuando debemos actuar para eliminar ese demonio que nos devora en cada momento y nos vuelve cada vez más indefensos a los ataques furtivos de las tinieblas.

Limpiemos nuestra alma y nuestro corazón hagamos que reluzca la verdad y la misericordia de Dios en nosotros. Pongamos en nuestra vida la templanza, el amor y la perseverancia. Cumplamos con nosotros mismos dando a Dios la satisfacción de un pronto encuentro y no nos rindamos a las asechanzas malignas. Sintamos reforzado nuestro espíritu y nuestro corazón para que con el amor de Dios y su misericordia seamos sustentados en estos últimos días. Recordad que la rectitud y el clamor, la constancia y el esfuerzo forman grandes cuerpos luminosos los cuales serán ejemplo para otras almas. Cumplamos con nuestra obligación de siervos de Dios y rindamos nuestros espíritus en el amor de Cristo quien está dispuesto a escuchar nuestras súplicas y quien ha tenido especial misericordia para todos aquellos que han puesto su corazón al servicio de Él. Su amor grande y verdadero envuelva nuestras almas y nuestros cuerpos y recibamos la protección del Padre y del Hijo quienes nos aman incondicionalmente.

Paz reverencial.

A. y A.

1 marzo 1999

4 respuestas a Templanza, amor, perseverancia

  1. Ely de San Bernardo dice:

    Ely dice:

    Debo dar las infinitas gracias a Dios, y aquellos que han puesto esta página para iluminar
    el camino de los que deseamos vivir amorosamente en el señor Jesus. Cada día es más importante mantenerse firme en la convicción de la esperanza de un mañana mejor, y en la fe de su palabra, que nos alienta a buscarlo y atesorar en nuetro corazón su amorosa presencia.
    En estos timpos difíciles, solo queda la oración sincera que debe estar presente en cada momento de nuestras vidas.

    Que la paz, la armonía en el Señor Jesús
    nos sostenga para siempre, en su misericordia.
    Gracias, les saluda afectuosamente,

    Ely de San Bernardo.

  2. graciela dice:

    Señores A y A:
    Hermoso trio de palabras es el título de este artículno.Tres llaves que en forma independiente nos abren un mundo en donde trabajar en nosotros mismos, más las tres juntas nos instan a lograr triunfar, con la certeza que el amor del
    padre y del hijo nos ayudaran y guiaran en nuestro camino.
    Graciela.

    • luzdelalma dice:

      Querida Graciela: Muchas gracias por su comentario. Al comenzar a vivir las virtudes señaladas, nos damos cuenta del maravilloso mundo de libertad y sabiduría que se nos abre. El esfuerzo es grande y debemos luchar contra nuestras bajezas, pero la promesa de amor de nuestro Señor Jesús, nos fortalecerá día a día.

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