Nostradamus y otros o San Juan

No sólo los ángeles pregonan los fines de los tiempos, sino que aunque por motivos distintos, por supuesto pecuniarios, también muchos hombres de negocios u otros que llenan sus bolsillos con la venta de teorías, opiniones, fantasías, etc.

Las profecías de Nostradamus están tan exprimidas que hacen necesario acudir a  otras fuentes inspiradoras. Si consideramos solamente los últimos 15 años la prensa y sobre todo el cine y la televisión a diario nos muestran filmes y documentales respecto a los tiempos del fin. Se ha ganado mucho dinero aprovechando estos tiempos, no quisiéramos pensar que es cortesía de Satanás.

El cine y la televisión fustiga con efectos especiales asombrando las emociones, mas no aportando a que las personas encuentren un camino en este caos, todo es sólo entretención, mientras que las palabras de Dios no se escuchan en el mundo sofocadas por rituales orgiásticos, matanzas y drogas… y filmes catastróficos y libros y opiniones de eruditos y expertos en tiempos finales: sólo ofrecen redes de palabras que atrapan ilusiones.

Sin embargo, el Apocalipsis de San Juan, que también se refiere a las tribulaciones de los últimos tiempos, nos trae el consejo, la esperanza y la serenidad por cuanto el justo no ha de temer: palabra de Dios.

Y el hombre que debería cambiar de actitud sólo se asombra de los efectos especiales.

Afortunadamente el creyente que busca ansioso, encuentra protección para aquellos embates, tras las puertas abiertas de las distintas denominaciones, con sus respetivas diferencias que las hacen deseables a mayor cantidad de creyentes, como lo fueron las siete iglesias de la antigüedad, todas unidas en la misma adoración.

Mientras más difíciles se presentan estos tiempos y miramos hacia el futuro con más incertidumbre, con más intensidad anhelamos que se cumplan las promesas de Dios respecto a los últimos tiempos, pero, para muchos, anhelar demasiado el final del presente sistema les impide ver claramente la realidad actual y presentir del mismo modo la futura. La ansiedad por el mañana así como anticiparse imaginativamente  a lo que vendrá nos hace dejar pasar y perder las oportunidades del hoy, sin saber con certeza si seremos salvos, de lo cual sólo tenemos presunciones que podrían sernos engañosas.

Muchos ansían que pronto llegue el final como término a una vida sin esperanzas o a sus males; en este deseo de ver cumplida la promesa de Dios de llegar a una tierra prometida donde no estaremos bajo el rigor del hambre, del dolor, de la enfermedad y de la muerte, nos podríamos olvidar del hermano caído, o de alguien que si contara con ayuda podría salvarse, y tantos otros casos.  Y aunque es legitimo mantener vivo el deseo de vivir pronto bajo el gobierno de Jesús, si nos concentramos demasiado en las bondades contenidas en el futuro, podríamos no enterarnos de los beneficios espirituales que disponemos y disfrutamos en el presente. Hasta es posible que nos desalentemos de­bido a que nuestra esperanza ha tardado más de lo que imaginábamos.

Pudiera ser que la dureza con que nos trata la vida, o simplemente el hastío de vivirla en una feroz rutina de desgracias o carencias personalizadas y “globalizadas”, y de un comportamiento humano cada vez más involutivo, nos abatiera dejando paso a la frustración y autocompasión. De­bemos meditar en las bendiciones que tenemos a diario y agradecerlas, pues, la gracia y la bendición de Dios es lo que en­riquece. Si rescatamos tiempo de las banalidades que han hecho su imperio en nuestras sociedades y meditamos sobre cómo bendice Dios al devoto que anda en su justicia, esa reflexión confirmará nuestra decisión de obedecer con gozo a nuestro Padre Celestial y servirle, que es la finalidad del hombre en esta tierra

Y mientras tanto las cosas ocurren y los tiempos se precipitan con sus avalanchas de males mientras los hombres comen y beben, se casan y se dan en casamiento (Mat. 24:38), debemos enriquecer la espera para aprovechar todo nuestro tiempo para guardar tesoros celestiales: …“acuérdate de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete (Apoc 3:3) …”Bienaventurado el que guarda las palabras de las profecías de este libro”… (Apoc 22 :7) .

Muy cercano está el fin, mas, aún es tiempo de reconciliación y de progreso espiritual.

Jesús triunfa.

Ramatis Zand.

2 respuestas a Nostradamus y otros o San Juan

  1. graciela dice:

    Señor Ramatis Zand:
    Que hermoso es ver una vez mas como todo lo que necesitamos saber en cualquir época y etapa de nuestras vida lo pdemos encontrar en las escrituas, si las escudriñamos apropiadamete, habiendo pedido guía al Señor.
    Le agradezco el que nos de claramente indicaciones para ver la influencia de Satanás en el actual estado de cosas y la informacón biblica para fortalecernos en los últimos tiempos.
    Muchas gracias por la información.

    Graciela.

    • luzdelalma dice:

      Estimada Graciela: Muchas gracias por su comentario. En tiempos donde el conocimiento es comercializado, quienes seguimos a Cristo, encontramos en las escrituras principios, virtudes y esperanza para estos últimos tiempos. El único precio es seguir a nuestro Señor Jesús.

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