La victoria es de Jesús

La Biblia es el libro santo de toda la cristiandad, aunque haya divergencias interpretativas entre una y otra religión o grupo de estudio; todas adoran al mismo Dios y a su hijo Jesucristo y están dispuestas a obedecer sus mandatos, esto les da unidad (Marcos 12:29). La fidelidad de los devotos prueba que están de su lado y se liberan de hábitos insanos y de heridas espirituales, llevando la ley de Dios más allá de donde puede llegar la ley del hombre.

Las llamadas de alerta sobre la gravedad del consumo de drogas, alcohol y tabaco, etc. hechas por los gobiernos y las autoridades competentes muchas veces, frecuentemente, caen en el vacío, mas, para el pecador arrepentido el perdón de Dios y su palabra le traen un nuevo sentido a su vida, haciendo de él no sólo una persona socialmente digna sino además un candidato a los cielos.

Muchas personas necesitan de una motivación grande que las mueva, pero mientras se debatan en el mundo y la busquen en la sabiduría de los hombres en el gran laberinto de doctrinas de maestros con propias proposiciones, según el pequeño alcance de sus capacidades, sólo tendrán mayor confusión por seguir a hombres que no pueden ofrecer el perdón, el consuelo, la redención, la salvación espiritual y la vida futura, sólo pronuncian hermosas palabras engañosas que otro hombre ávido de renombre poda, cercena o destruye para crear una nueva ilusión atrapadora de incautos. Mas, la persona arrepentida al acercarse a Dios, empieza a entender cuál es su responsabilidad consigo misma, con los demás y con Dios y rechaza aquello que lo sujeta a Satanás y a sus secuaces. Cuando entiende que Dios es un Dios de pureza y que a su lado nada impuro es aceptable, sí que se siente motivada a dejar todo aquello que le impide amar a Dios, esto es, sus propios defectos morales, y como resultado de este acercamiento a Dios, aquella persona se be­neficia en salud física y mental y encuentra refugio y amistad en otros creyentes y sobre todo el amparo de Dios.

Aunque para muchas personas les resulta difícil librarse de las malas prácticas que se han apoderado de ellas, muchísimas triunfan encontrando un nuevo sentido a sus vidas al dejar de ser esclavos de sus vicios o tentaciones. Muchas de ellas agradecidas de Dios expresan públicamente en las calles que han desahuciado de su vida las prácticas que desagradan a Dios. Su ejemplo infunde gran ánimo y refuerza nuestra voluntad de renunciar a todo aquello que ofende a Dios. ¡Cuántos hermosos ejemplos de amor vemos en otros cristianos! Por supuesto que ese cambio de actitud basado en la obediencia a las palabras de Jesús genera nuevas y sólidas relaciones familiares tan necesarias en este tiempo en que la institución matrimonial parece seguir el camino de tantas cosas que van a la extinción. Y no sólo en lo que atañe al matrimonio, incluyendo la sanidad emocional de los hijos, sino también en el ámbito social haciendo de ellos personas respetables, aunque desgraciadamente el respeto sólo se encuentra entre personas que sostienen principios morales, el resto como dicen algunos, viven la ley de la selva.

Sin embargo de las proposiciones bíblicas y a pe­sar de los avances científicos y técnicos, de los esfuerzos since­ros de algunos dirigentes en diversos ámbitos del quehacer social, los proble­mas que azotan a la humanidad y al mundo continúan sin solución y lo peor es que su número e intensidad aumentan y el tiempo para resolverlos es cada vez más corto.

Cuántas personas anuncian el final, mas, cuántos son los que al escucharlas, distinguen las voces anunciando sólo cataclismos de las palabras que nos llevan al arrepentimiento mientras aún sea tiempo de prepararnos para la Segunda Venida. Triste es decirlo pero el horizonte se ve sombrío pues los problemas hacen problemas, como sabemos, el terrorismo, el de estado y el de los desesperados que no encuentran otra forma de lucha, la delincuencia, la corrupción de los gobernantes, la degradación del medio ambiente y la inestabilidad económica, el abuso, etc.

No podemos evadirnos de estas angustias y de las tribulaciones que llegan y así, la persona que aspira al orden y la justicia, bases de la paz, no encuentra en qué brazo de carne apoyarse. Sin embargo, a pesar de angustias y temores, cuánto nos consuela y satisface saber que Jesús viene a es­tablecer un reino justo para toda la humanidad creyente; cuánto nos consuela tener la seguridad del cumplimiento de la palabra de Dios. Numerosos son los versículos que aluden al reino venidero de paz, de abundancia, de alegría, de vida eterna, todo lo malo habrá pasado y en el buen cristiano y en todo aquel que ama a Dios y lleva una vida digna, obedeciendo las leyes de sus propias religiones más que esta visión de sobreabundancia material, lo sobrecoge el entusiasmo místico de participar en ese abrazo de Dios Padre y Dios Hijo que envuelve a todo lo creado.

Cristo murió por todos los hombres, por consiguiente todos los hombres podemos encontrar en Él perdón y refugio. Sí, todos conocemos cómo hallar la feli­cidad, pero no todos la quieren tal como nos la ofrece el Padre, preferimos buscar nuestras propias humanas efímeras felicidades que jamás son tales y por las cuales se paga un precio demasiado elevado. Algún día anduvimos errantes, extraviados buscando satisfacciones no permitidas por Dios, postergando la responsabilidad, el compromiso y el interés por Él, por nosotros mismos y por el prójimo, tal vez, sacando del camino a ese prójimo. Esta es una realidad notable del triunfo de Satanás que envía a la humanidad a la búsqueda irracional del placer y la revuelca en la insensatez. Este es un hecho rele­vante porque para muchas personas la finalidad de sus vidas es el placer contrario a las normas de Dios.

Mateo 5:45 nos escribe que Dios hace salir el sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos, sin embargo, después de Aquel Día aquello será la dicha sólo para quienes sean amados por Dios. Y si ahora  Dios bendi­ce también los malos e injustos, ¿Cuánto más lo hará sobre sus devotos escogidos?

Fuimos tentados por Satanás (Efesios 6:11, 12) caímos por nuestra pro­pia concupiscencia (Santiago 1:14, 15); y por la maldad del mundo (Juan 15:19). Sin embargo, Jesús dio su vida para redimirnos y el pecador arrepentido contrito su corazón y sufridas las acciones de nuestro pecado, encuentra el perdón “toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago 1:17).

Para disfrutar, pues de prosperidad espiritual que nos permita aún en estos tiempos  de pecado acrecentar nuestras riquezas espirituales o por menos retener, aguantar, las que logramos hasta hoy, es urgente que nos acerquemos a Dios. Al reconciliarnos con Él o reforzar una íntima relación con Él, establecemos una base sólida para preservarnos justos en estos tiempos y para afianzarnos en el futuro, en la vida eterna (1 Timoteo 6:12). Nuestras riquezas espirituales ganadas ahora, serán nuestras bendiciones físicas del plano que alcanzemos.

Aprovechemos pues concientemente cada momento de estos tiempos de maldad para que en nuestra lucha contra Satanás salgamos triunfadores sobre el pecado, ganando más dominio propio y más voluntad y al acercarnos a Dios, sintamos la alegría de estar en dignidad y a salvo aunque la tierra siga temblando bajo nuestros pies y las huestes de Satanás recorran furiosas la tierra devorando almas en medio de la oscuridad.

Cada cual debe asumir su rol en esta lucha espiritual, cada cual debe luchar firme desde su propio lugar sin dar paso atrás.

Heridos si, caídos jamás.

La victoria es de Jesús.

Ramatis Zand

2 respuestas a La victoria es de Jesús

  1. graciela dice:

    Estimado Ramatis Zand.
    Que alegría leer su mensaje donde tan claramente nos muestra la realidad que estamos viviendo tanto en el plano físico como en el espiritual. Triste es darnos cuenta que la gente oye pero no escucha, ni es capaz de refleccionar sobre las informaciones que se le entregan.parece ser que lo únco que les importa es lo que sucede en el plano físico,la muerte de Cristo, la oportunidad de la salvación para cada uno que tome la opcíon y entienda lo profundo del sacrificio de Cristo les es indiferente.
    Sólo aquel que ha sido valiente, ha enfrentedo su realidad de ir por el camino equivocado y vuelto a la practica de las virtudes es la persona que ha valorado el sacrificio de Cristo.
    Enfrentar “su realidad” implica hacerse un autoanalisis sin mentirse y empezar a cambiar lo que hemos encontrado errado y así con la ayuda incondicional de Dios transformarnos de pecadores a virtuosos y en cosecuencia ser agradables a nuestro Padre que está en los cielo y recibir las promesas dadas por él.
    Gracias por el artículo, nos permite revisarnos, replantearnos y cambiar el rumbo al camino de la practica de las virtudes y de nutrirnos del amor del Padre.
    Graciela Canales

    • luzdelalma dice:

      Estimada Graciela agradecemos su profundo comentario. Debemos dar gracias a Dios por habernos mostrado el verdadero camino por medio de su Hijo amado y nuestro Salvador Jesucristo. Él debe ser siempre nuestro guía y así como vino a este mundo a salvar a los que estaban perdidos, así también nosotros debemos orar por los que todavía no encuentran este camino, debemos ayudarlos para que puedan tomar conciencia y reaccionar mientras aún tengan la posibilidad de hacerlo. Cada uno de nosotros también tenemos que revisarnos interiormente con humildad, reconociendo nuestras falencias y colocar toda nuestra voluntad y esfuerzo para superar dichas falencias y practicando las virtudes lograremos ser también ejemplo para las personas que nos rodean y así finalmente recibiremos las promesas dadas por Él.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s