El Sueño

 

En plácido sosiego a la hora de la siesta
el sol sumerge en blando sueño
la agreste pasión de la floresta.

Trinan las aves
al compás del coro cristalino
de las aguas del arroyo,
y al calor de tanto sol
derramado sobre el campo,
el hombre en mullido suelo se adormece.

Aromada de flores y de hierbas
la brisa le acaricia con frescura,
mientras que en su sueño,
danzan las ninfas y los gnomos
a los pies de un arco iris.

¡Despierta hombre!,
despierta de la ilusión del sueño,
que allí mismo, en las aguas del arroyo,
en los trinos cantarinos de las aves,
está vivo el sueño que buscas tan dormido.

A. y A.

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