El hombre de papel

En oscuro rincón se encuentra solitario el hombre de papel; con su mirada fija en la lejanía de las letras, escribe frases que conmueven a los hombres. Busca signos, reúne letras que palpitan en papeles. Quiere dar su aliento a la palabra amor, que sus sílabas engendren la esperanza, más, ¿Cómo habría de hacerlo si el amor pasa a su lado sin dejar huellas en su cuerpo de papel?; de su corazón sólo brota tinta azul para escribir.
En su cuerpo reseco no hay cabida para la ternura, sólo en anhelo de hacer realidad lo que busca en ensueños de tintas y de letras.
¿Cómo despertar ese reseco corazón que sólo siente en un montón de papel lo que él quiere ser?.
Reflejos se asoman en sus ojos, son como pequeñas gotas de goma, mas, ¿el siente?, ¿Ha visto lo que Dios le ofrece?
Inmóvil se queda el hombre de papel, sin percibir siquiera lo que el Creador le diera.
Una telaraña negra como el más oscuro pensamiento ha encontrado refugio en su rincón preferido y allí el hombre de papel queda en oscuridad sumido.
Una vez en las sombras se oye susurrante, dice quedamente: despierta tu oído dormido, escucha la fe golpear las tapas de tu corazón, la confianza está dentro de sus páginas, las palabras te llevan al amor. Al centro, donde el libro llega a su máxima expresión, se encuentra la clave bendita de tu salvación. Humedece pues la pluma con azul sangre, escribe y ruega para que del rincón oscuro nazca un verdadero corazón, no lo dejes como papel amarillento que el tiempo ha dejado olvidado y que un día lo llevará el viento.
Pero allí, en la penumbra de su rincón, el hombre de papel blasfema en incontenido enojo. Tan grande es su furia que de pronto algo sale de dentro de él. Una luciérnaga candente se ha metido entre sus páginas, ha encendido un fuego mortal y el hombre de papel agoniza: de él ahora sólo quedan sus cenizas.
No seas como el hombre de papel que derrocha su sangre y su saber es un jirón de papel que el fuego consumió. No seas como el hombre de papel que encadenado a sus letras murió sin saber lo que era la vida, lo que era de él.

A. y A.

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