Seamos dignos de Dios

Hablando de tiempos sin tiempos, vemos que hay un vacío en las mentes de la humanidad. Estas mentes, dedicadas a cosas sin trascendencia, buscan afanosamente  pasar el tiempo en festines y aquelarres que sólo les traerá, en el final de los días, tristeza y desolación.

Por esto, instamos a nuestros queridos hermanos a hacer un examen profundo de conciencia y ver la gran generosidad que Dios tiene para todos los seres que siguen los pasos  de Jesús el Cristo, Hijo de Dios,  que nos da su ejemplo para que seamos dignos de alcanzar el Reino. El hombre licencioso  ve, que al terminar su fiesta,  queda  en un tremendo vacío  sin tener nada  de lo cual asirse, ni siquiera una mísera esperanza   que en algún momento llene su corazón o su mente  con algo que lo edifique moral o espiritualmente. Mas el Hombre piadoso, el hombre que respeta a Dios, el que sabe  que en cortos tiempos  estarán  asistidos por su propio Padre, su Creador, aquel que no miente,  aquel que cumple sus promesas,  a ese hombre justo, Él da la certeza de que en aquel día cercano  estará en nuestra mano toda la dicha, el placer y la alegría  de una nueva vida  en la cual el disfrute será  la tónica de esta bienaventurada esperanza.

Recordad  que hay formas  maravillosas  de acercarnos a nuestro Padre; esta cercanía nos hace  sentir ese gozo inmenso el cual nos  arroba en un amor celestial que nos llena el alma de la gran dicha  de estar refugiados en aquellos brazos fuertes que nos protegen  en cada momento  de nuestras vidas.

Recordad  con amor aquellas promesas  que se nos hicieran hace mucho tiempo; ya es hora de su cumplimiento.  Mirad la belleza de la creación de Dios y sentid en vuestros corazones el anhelo  de estar en su presencia. Os pedimos  que os améis, que seáis buenos hermanos, sinceros, limpios de mente y de corazón, que no guardéis rastrojos de maledicencias en vuestros corazones, no guardéis la indiferencia, la burla y todas esas cosas nefastas para la hermandad.

Seamos dignos hijos de Dios.

Muchas personas que transitan por este mundo, muchas veces descatalogan a las personas o a los seres que están en este camino de salvación;  pero decid vosotros, ¿Es malo enseñar la bondad, la rectitud, el honor, el agradecimiento y el amor a Dios?  ¿Es malo pedirle a los seres  ser dignos,  veraces, respetuosos unos con el otros, responsables en sus trabajos?  ¿Es malo  querer superarse en estas tinieblas para llegar a ser entidades  de luz?  Vivimos en un mundo de injuria donde el mal se ve como bien y el bien se ve como mal; mas, vosotros  queridos hermanos en Cristo Jesús, permaneced firmes para   entregar vuestro corazón  a Dios con completa pulcritud.

Que estas palabras   encuentren buena acogida en vuestras mentes  y sentimientos.

Paz reverencial.  

A. y A.

6 noviembre 2011

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