El sol de cada día

Hiriendo las sombras con dardos amarillos,
emerge el sol en lo alto de las cumbres,
con sus brillos devorando las penumbras
el cielo encendiendo de azul y de celeste
los verdes valles y campiñas extendiendo,
los trigales madurando, las ciudades despertando.

En el lento paso de su solemne vuelo
en los aires expande su calor
siente el hombre su abrazo vigoroso
pero a veces olvida su valor
pues estando el sol tan puesto en su presencia
no se atiende a la vigencia de su amor.

Surge el astro rey allá en lo alto
encendido en los misterios de sus fuegos
cortejado por lunas y planetas
en la amplia danza de su alzado vuelo.

Allá va el astro rey
con sus fuegos rojos y amarillos
iluminando los siglos de la historia,
derramando luces generosas
sobre hombres perdidos en sí mismos
y de dioses olvidados.

Enciende la luz en la mente de los hombres,
germina amor en el corazón de los hombres
derrama sobre nosotros
la radiante energía de tu brillante presencia
y recibe nuestras preces
por cada nuevo día y cada nueva luz
que de su alto sitio
nos manda amoroso el Creador.

Ramatis Zand

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