Mensaje de Navidad 2008

23 de diciembre de 2008

 

Al entrar en la espera inmediata del tiempo que ya se está cumpliendo, queremos expresar a cada uno de todos nuestros hermanos, que les damos las gracias por la cálida acogida de estas páginas que nos ayudan, a unos y a otros, sumándonos, desde nuestra perspectiva, a tantos esfuerzos del mundo cristiano, a conservar el deseo y la voluntad de Lee el resto de esta entrada »


Puliendo nuestras vestiduras

4 de noviembre de 2008

Al término de los tiempos y ante un final inminente, los seres que siguen a Dios deben hacer un gran esfuerzo para comprometer su espíritu con su creador, el cual mira angustiado su obra en la tierra viendo esa capacidad de destrucción que el hombre ha adquirido durante su tiempo de vida y su paso por este planeta.

Vemos con tristeza la desolación, la barbarie del hombre al provocar tanto daño a esta maravillosa tierra, la cual ha acogido amorosamente a todos los seres sin restringir, en amorosa dádiva, sus variados frutos, sus delicadas flores y su frescas aguas, mas el hombre, indiferente, arremete esta Madre Tierra la cual, herida de Lee el resto de esta entrada »


Un cambio espiritual maravilloso

27 de agosto de 2008

Viendo pasar el tiempo y al hombre sobre esta tierra, el espíritu atento se percata de que la reflexión, la espiritualidad y el amor se han alejado.

Muy pocos son los que verdaderamente entregan su corazón a Dios y muy pocos son los que hacen de su vida una adoración diaria para que Dios, agradado, vuelva sus ojos con misericordia a ellos. Lee el resto de esta entrada »


Semana Santa – Marzo 2008

17 de marzo de 2008

 

Cristo ensangrentado, golpeado, vejado y denigrado por el hombre, a pesar de sus dolores, guardaba su amor inmenso hacia toda esta humanidad que, haciendo caso omiso de su sacrificio, sigue el camino del desenfreno, del pecado y la lujuria y todas aquellas cosas que son indignas de los hijos de Dios. Debemos amar y agradecer a aquel que, prendido en un madero, dio hasta su última gota de sangre para salvar a esta humanidad indolente.

Por esto, los hijos de Dios que amamos a este ser, recordando su acto redentor, estamos reunidos para amarle, adorarle y agradecer su sacrificio que hiciera por nosotros. Aunemos nuestras almas para rendir honor a nuestro Salvador y presentémosle un espíritu agradecido lleno de amor para demostrar nuestra gratitud por su sacrificio.

En estos días en que el tiempo es corto, debemos sentir el deseo de buscar la dulzura, la buena compañía de ese ser inolvidable, maravilloso que está prendido a nuestros corazones para darnos la fuerza para seguir adelante entre tanta miseria y maldad. Hoy, dejando atrás las cosas horrendas del mundo, ofrezcamos nuestro corazón a Él, recogiendo nuestra alma dentro de nuestro ser, y allí, en nuestra profunda intimidad, elevemos un altar para el agrado de Dios.

Pidamos su asistencia, cantemos alabanzas y regocijémonos con su resurrección. Disfrutemos de la unidad espiritual y sigamos el consejo de Cristo “Amaos los unos a los otros como a vosotros mismos”.

A y A