La muerte del monje

11 de septiembre de 2010

En duro jergón, sobre maderos añosos, yace el monje a la lumbre penumbrosa de unos cirios. La muerte voraz en oscuro rincón lo asecha, esperando el final inexorable de su largo camino, y él la observa inconmovible.

Sus hermanos se postran repitiendo vivos rituales entre aromas de inciensos Lee el resto de esta entrada »


Tu brazo de carne

11 de septiembre de 2010

Quiero apoyar mi brazo en el tuyo para seguir mi camino, pero tu brazo es sólo de carne y en él no hay ningún destino. Lee el resto de esta entrada »


Falsa aurora

6 de abril de 2010

Con vehemencia el alma implora
pura luz
en esta falsa aurora.

Por estas penumbras invadido Lee el resto de esta entrada »


Olor de vida, olor de muerte

27 de agosto de 2008

La verdad de Dios tiene un olor especial, es el olor del conocimiento que se nos manifiesta por Cristo Jesús, nuestro amado hermano. Ese olor puede ser emanado por cada quien lo sirva con sinceridad y lleve los frutos de su experiencia Lee el resto de esta entrada »


¡Redímenos Señor!

20 de marzo de 2008

 

Los que estamos acostumbrados a morir
en lo profundo de las oscuridades,
los que permanecemos bajo falsos soles
simulando estar vivos a la sombra de nuestros cuerpos,
desde el fondo del dolor a ti clamamos.

Líbranos de tantas tinieblas siniestras
que nos acosan con sus jaurías tentadoras;
sálvanos de las sonrisas engañosas
que buscan nuestro corazón ansioso
para destrozarlo en dolor y llanto;
apártanos de vanas ilusiones fatales
que danzan frenéticos ensueños irreales,
ilumina los espacios vacíos
de nuestras vidas agobiadas.

A ti clamamos los que en tantos ciclos
aún estamos sujetos a la historia,
a ti suplicamos doloridos
los que morimos diariamente
sin la gloria de alcanzarte.

Desciende Redentor hasta nosotros,
alza tu viva llama, ilumina el camino
de nuestras vidas en el cieno moribundas,
rompe nuestras soledades, álzanos del vacío
eleva en nuestros pechos cánticos de luces,
y en tus sagrados fuegos inmortales
redímenos Señor, redímenos,
aléjanos de la muerte eterna.

Ramatis Zand


¿No Te Importa?

20 de marzo de 2008

Como el pájaro que del cielo cae herido
de muerte por el fulminante rayo,
así la soberbia alma que al cielo ignora
va a profundo abismo en fatal caída.
¿No te importa?.

En las sombras en que a prisa va perdida
siempre en lo alto una luz piadosa brilla
para que al cielo alzando su mirada
suplique el alma con dolor arrepentida.
¿No te importa?.

Y en la tierra hay voces que a ella llegan
mas, confundida en rudas ilusiones
apozadas en la mente y su materia,
no las oye, y las luces pronto niega.
¿No te importa?.

Y aunque clame y se agite su conciencia,
y se rebele y llore y se lastime
aquella alma no se apiada de sí misma
y se destruye.
¿No te importa?.

Atraída por tantas luces de oropeles,
por falsedades que aparecen tan normales,
rechaza el alma dormida la luz de realidades,
se alza airada, soberbia, se violenta y apedrea
a quien su yerro muestra y su caída.
¿No te importa?.

Y así, esta alma enceguecida,
que no escucha,
que no siente la súplica del cielo que la llama,
creyendo que está libre,
por sí misma se condena.
¿No te importa?

Ramatis Zand

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